Finanzas familiares, por ahora las llevo yo

Mi mujer se ha dedicado profesionalmente, como buena administradora de empresas, a manejar el dinero de los demás, ingresos, egresos, financiación, préstamos y todo aquello referente a ello. En casa es un tanto distinto, ella no lleva más control que el dinero que le corresponde, no porque yo no quiera, sino que así lo acordamos los dos. Ella insistió desde el inicio de nuestra relación que no llevaba bien sus propias finanzas, así la responsabilidad quedó en mi. No me quejo, afortunadamente soy muy ordenado y meticuloso para ello y he intentado en la medida de lo posible llevar un registro de todos los ingresos y gastos. Lo he llevado en excel, en una libreta y ahora mismo utilizo el software homebank, el cual me ha gustado mucho. Pocas veces son las que llegamos cortos al fin de mes porque tenemos presupuestado para cada rubro, ella lo sabe y lo tenemos bien claro.

Hubo un episodío de hipomanía que me hizo reforzar el hecho de que yo llevara las finanzas, eso incluye que yo tengo su tarjeta de crédito y a ella sólo le doy su “semana”, lo que puede gastar por si tiene algún antojo o sucede alguna eventualidad (lo más común es que olvide el saldo que lleve para el autobus y tenga que pagar en efectivo). Y es que en su última hipomanía bien puesta, habíamos hecho un intercambio de responsabilidad y eso incluía el tema del dinero y lo llevaba ella. Así que no tardó en comenzar a gastar más de lo habitual, en comprarse un sombrero, unos zapatos, cositas totalmente innecesarias en la papelería, un vestido, un bolso y no se que más. Debo de reconocer que mis alarmas tardaron un poco en detectarlo pero después de esos y otros síntomas nos percatamos del mini episodio. Una vez en eutimia, acordamos que yo volvería a tomar control sobre las finanzas y ella aceptó.

Es una lata pero tampoco requiere gran esfuerzo, le doy su semana, le recargo la tarjeta del autobús, saco efectivo de su tarjeta y de la mía, y pago prácticamente todo, si ella necesta comprarse algo me lo tiene que decir y lo negociamos, dependiendo tambien del monto aunque en general no hay mayor problema y ella es conciente que por el momento tenemos que vivir modestamente, ya que aún no encuentro empleo.

Buscamos también actividades que sean gratuitas para no desembolsar demasiado, llevamos bocadillos o sandwiches y en la medida de lo posible limitamos nuestras compras impulsivas. Me he vuelto un obsesivo con el registro, gasto y presupuesto del dinero.

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