¿Es sano tener secretos en el matrimonio?

Hasta que punto tenemos que contarle a nuestra pareja actual toda nuestra vida, nuestro pasado y todo lo que pasa por nuestra mente? Que tan bueno o que tan perjudicial puede llegar a ser eso?
En algunos casos he llegado a ver como contar todos los secretos puede llegar a destrozar una relación en vez de afianzarla como se llegaría a esperar.
Es cierto que hay cosas que se tienen que decir, cosas importantes que afectarán la vida de ambos, como una enfermedad existente, un hijo o algún problema económico de importancia. Pero que pasa con las demás cosas? Tenemos la obligación de contarlo todo? Es imprescindible que sepamos todo de nuestra pareja?
He conocido personas de todo, desde las que le revisan los mensajes en el móvil a la pareja, las que leen los diarios, las que siguen a las parejas para ver a donde van, las que se comen la cabeza pensando lo que piensan, las que hacen interminables interrogatorios sobre su pasado, las que se saben con detalle la cronología de novias, las que hablan con sus parejas sobre como era el sexo con sus anteriores parejas, las que se la pasan interrogando a los amigos del novio sobre las anteriores novias y así la lista podría seguir.
Estuvimos viendo un programa de televisión en una cena en el cual ponían a una persona en el estrado y en frente de sus personas más queridas, debía decir la verdad sobre sus secretos más íntimos del pasado, en general secretos sexuales. De regreso confirmé lo que he pensado desde hace ya tiempo, que no deseo saber el pasado sexual de mi esposo ni de sus anteriores relaciones sentimentales.
No es que no me interese su vida, es sólo que es una parte de su vida que prefiero que el la guarde como un secreto, darle un derecho a la intimidad.
Hace unos años, cuando recién comenzamos a salir, me encontré en una mochila suya un condón. Me quedé pasmada. No era el hecho de haber encontrado un condón, sino el hecho de pensar… y los otros dos?? Ahí fue cuando decidí que no quería saber de su pasado. Yo sé que él tuvo una vida antes de mi, así como yo tuve una vida antes que él, nos conocimos y ahí comenzó nuestra vida juntos. A  partir del momento que nos conocimos es de donde me interesa su vida sexual y sentimental. Le doy derecho a guardarse secretos e intimidades y me guardo mi derecho a no querer saberlo.
Lo mismo pasa con su ordenador y móvil. Cada quien tenemos nuestros propios ordenadores y móviles. Nunca husmeamos en las pantallas ajenas sin permiso. No quiero saber con quién platica o de qué.
Las relaciones se basan en confianza, y no creo que el hecho de no conocer su pasado afecte en algo. En su pasado pudo haber sido muy diferente a como es ahora. Yo soy diferente a como era antes.
Lo único que le he pedido es que para seguir confiando ciegamente en él, que en vez de engañarme, primero me diga que ya no me quiere y termine conmigo.
Nic

2 opiniones en “¿Es sano tener secretos en el matrimonio?”

  1. Ves con la respuesta anterior, como es de importante sino conocer el pasado, estar al 100% enterado del presente de tu pareja. Llamalo como queiras, falta de confianza, pero prefiero amar a mi pareja y no tener secretos con él ni en el ordenador ni en el móvil… pues yo lo veo así: Si tienes secretos entonces no es un matrimonio, tu te casas para compartir tu vida, ya no para vivir tu vida, en lo bueno y en lo malo… si quieres ocultar algo simple y sencillamente es porque sabes que no es correcto. En cambio si actuas con total transparencia y sin ocultar nada, amplias la confianza en la pareja la cual es básica para un matrimonio. Las mujeres solemos tener un sexto sentido, como lo dice el dicho: “Lo que una mujer celosa piensa… Ni el diablo se lo imagina!” así que basta con un pequeño detonante de desconfianza para que la verdad salga a flote siempre!

  2. Desde la òptica sana y madura es correcto, pero somos seres humanos con muchas deficiencias y eso nos hace impredecibles hasta con uno mismo. Yo soy casado y en mi pasado jamás celé a nadie, a mi esposa le tengo absoluta confianza. Y si bien ella piensa que soy un bandido, un zorro como me califica, no llega al extremo de estar revisando mis cosas ni nada por el estilo. Y claro, yo abuso de ello, porque efectivamente soy un hombre bipolar, porque llevo una doble vida. Biológicaente soy de la tercera edad, pero mentalmente siento que soy joven y como tal, tengo una vida sexual muy activa pero no con mi esposa, sino con una joven amante. Es a ella, a quien celo como nunca lo hice. Le reviso todo y pretendo conocer hasta sus íntimos pensamientos. Y por supuesto, me enfrento a sus reacciones de protesta. Claro que estoy conciente que mi relación con ella pende de un hilo, pero quiero seguir disfrutando de su ser hasta el último minuto.

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