Guardando hasta la basura

No sé si será normal en las demás familias, pero al menos en mi familia se tiene la costumbre de no tirar absolutamente nada, literalmente se guarda hasta la basura. Se suele guardar la ropa que ya no te queda con la esperanza de guardarla por si algún día vuelves a ser talla 0, esa talla que tenías a los 16 años; aunque a veces no comprendo porqué guardan ropa que solían vestir cuando eran niños, como si fueran a encogerse!! Mi madre guarda uno de mis vestidos que me regalaron cuando cumplí los 10 años, ignoro con qué propósito.
Mis abuelas son una pieza aparte. Ellas guardan cualquier cantidad de inutilidades o cosas verdaderamente útiles que no llegan a usar por temor a que se gasten. Por poner un ejemplo, una de mis abuelas solía guardar en su armario un pijama de lo más hermoso, no se lo ponía porque se le iba a hacer feo y le encantaba! cada vez que iba a su casa lo sacaba para mostrármelo y siempre me decía que lo guardaba para una ocasión especial. Ya en un momento en que no comprendí más le pregunté qué era esa ocasión tan especial que estaba esperando, quería vestirlo en su funeral? acaso mi abuela de casi 80 años estaba esperando acostarse con alguien?? Después de que le soltara mis preguntas mi abuela se quedó como hielo. Supe que unas semanas después usó el pijama en cuestión.
Mi otra abuela es un caso un poco más serio y me cuesta mucho más entenderla. Ella tiene una casa en un pueblo a la que va una o dos veces al año. Esa casa se ha convertido prácticamente en una bodega, una especie de trastero. Cuando alguien de la familia da a conocer las sus intenciones de tirar algo mi abuela inmediatamente manda el artículo en cuestión a la casa del pueblo a guardar.
La casa del pueblo es muy vieja y en una ocasión estábamos mi hermano, mis primos y yo viendo la televisión. Cabe recalcar que la televisión que estábamos viendo era una de estas televisiones antiquísimas de blanco y negro, de perillas, con pantalla redonda que cuando las apagas se queda un punto verde en el centro. Llevábamos horas tratando de sintonizar aunque fuera un solo canal de manera decente, en eso uno de mis primos dijo que sería más sencillo si tuviéramos una antena. Mi abuela en ese momento dijo que sí que había una antena, que había una guardada entre el millón de cosas que había en la casa. Le pedimos todos que la pusiera y nos dijo que no, que no la pondría porque como sólo íbamos a la casa dos veces al año y el resto del tiempo la casa se quedaba sola pues se iban a robar la antena… lo único que se me ocurrió decirle a mi abuela fue que pusiera la antena y que si se la robaban pues que entonces se imaginara que estaba guardada y listo, al fin y al cabo el resultado era el mismo. Mi abuela se molestó tanto por lo que le dije que me dejó de hablar un par de días.
Mi abuela no puso la antena pero como burla del destino a los pocos meses se metieron a robar a la casa del pueblo y se robaron la antena que estaba prolijamente guardada.
En otra ocasión en casa de esa misma abuela hubo una comida con toda la familia. Mi abuela se había esmerado en dejar todo perfecto. Había sacado sus cubiertos de plata que tanto le gustan, sus manteles preferidos los había planchado, le había quitado la cubierta a sus sillones, había quitado los protectores a la alfombra, había hecho de comer los platillos más ricos, el vino más selecto, todo era perfecto… para ella, pero solo para ella. Los problemas comenzaron cuando mi abuela se dio cuenta que la comida solo era perfecta para ella, uno se quejo del vino, mi primo tiro el agua en el mantel, mi madre se quejo de la comida, alguien mancho el sillón, otro no quiso postre, a mi no me gusta el vino y la lista puede seguir. Para el final de la comida mi abuela estaba a punto del llanto. Cuando llegue a hablar con ella simplemente le dije que no entendía lo que hacía, no entendía porqué hacía eso. Porqué ella diario comía en platos comunes y solamente cuando veníamos todos sacaba los platos de plata que tanto le gustaban, sinceramente a todos nos importaba un carajo los platos de plata, a la única que le importaban era a mi abuela. Porqué descubría los sillones cuando más gente había? al contrario, descúbrelo cuando estés tú sola y cuando tú lo disfrutes, es tú casa y cuando haya una multitud cúbrelos, a la gente no le importa realmente. Nadie le da el valor que tú le das a las cosas. Quizás yo sea demasiado envidiosa pero me gusta disfrutar de mis cosas preferidas a diario, no las compro para guardarlas para momentos especiales.
Con la mudanza que hicimos a España me di cuenta que comenzaba a guardar basura, ahora tratamos de guardar lo menos posible y de hacer revisiones constantes para no tener nada guardado de más. También me di cuenta que las cosas que tengo las disfruto completamente y no las guardo para esos momentos especiales que nunca llegan.
Nic

2 opiniones en “Guardando hasta la basura”

  1. Es uno de mis pródromos para cuando se avecina una subida, hacer limpieza y tirar todo lo supérfluo, recuerdo una vez cuando tenía 14-15 años,-y ésto es una de las historias que suelen contar de mí, mi familia cuando viene gente a casa- hice limpieza y tiré un montón de papeles “importantes” que mi padre guardaba con mucho cariño en una vieja caja de cartón en un cobertizo en la terraza de casa.
    Ahora, muchos años después y ya sabiendo que tengo TBII, comprendo el porqué de aquella acción, incluso ahora a veces tengo que reprimirme el deseo de “hacer limpieza” cuando voy de subida.

    Goyo.

    1. Uno de mis pródromos cuando estoy de subida también es el de limpiar,
      en mi caso es la limpieza compulsiva, me da por tallar suelos,
      paredes, sartenes y especialmente limpiar el baño, pero el librero no
      suelo tocarlo. Es bueno saber de alguien a quien también le da por
      limpiar.
      Lo importante es saber que es lo que solemos hacer cuando vamos de
      subida o de bajada, los famosos prodromos, porque una vez que los
      identificamos podemos ahorrarnos unas crisis y varios problemas con
      los desastres que causamos.
      Saludos
      Nic

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