Comentarios que duelen

Nic cuenta cómo es su rutina ahora que no tiene empleo y cómo un comentario le genera dolor, cómo lo maneja y cómo lo afronta.

Sobre las tareas domésticas

Tenemos una regla en casa, cuando uno no trabaja se dedica a la casa, así es que desde hace dos meses que me quedé sin trabajo ese ha sido mi trabajo casi de tiempo completo.

He intentado llevar a cabo esta tarea lo mejor que me es posible, con esmero y dedicación. Si bien no soy un ama de casa modelo, intento que mi casa se mantenga en las mejores condiciones.

Intento que al llegar Adrián me vea arreglada, que vea la casa recogida, que la comida esté lista y siempre recibirlo con la mejor de mis sonrisas.

Debo aceptar que me suele fallar y que en muchas de las ocasiones la comida está a medio hacer y que no siempre la casa está tan reluciente como me gustaría, pero lo intento mucho.

Discusión

Entre mis labores diarias están darle de desayunar, comer y cenar. Hoy hubo un incidente que me molestó mucho. Hace unos días habíamos estado hablando de cómo llevábamos las cosas en nuestra casa y me había comentado que a él no le importaba que cuando llegaba a casa la comida no estuviera justo a la hora que él llegaba, que entre sus expectativas no estaban tocar a la puerta y tener la comida en la mesa, esto lo tenemos en cuenta que él llega a las 2 y media.

Pues hoy que llego, con hambre como de costumbre, le di una tapa para que se entretuviera mientras la comida estaba lista, y a las 3 de la tarde que estuvo la comida, como ha estado en todos estos días estaba de lo más cabreado y me dijo en el tono más molesto que había escuchado “es que estoy cansado que ya siempre la comida la sirvas a las 3”.

Me pegó como un golpe bajo. Sé que es una tontería, pero es como si me hubiera abofeteado, como si todo el trabajo que hago en casa en ese momento me lo hubiera tirado a la basura y me hubieran dicho “inútil, ni para eso sirves”. Me dolió mucho. Se me quitó el hambre y sólo quería irme de ahí.

En ese momento sólo pasaban por mi mente pensamientos de “si quieres la esposa perfecta ahora te jodes” y lo que hice fue inmediatamente ponerme a limpiar y no le hice ni caso, fue puro limpiar y limpiar, lave los platos antes de que terminara de comerse el ultimo bocado.

Cuando llegó a cenar la historia fue la misma, me convertí en un ama de casa robot, esa que solo sonríe por elegancia y contesta monosílabos, la casa perfecta y la cena lista… ¿algo más mi amor?

Adrián no captó mi ironía, pensó que me estaba volviendo más exigente conmigo misma y que mi intención no era joderlo a él, sino volverme excesivamente exigente conmigo.

Si la historia se repite, los resultados se repiten

En un momento me di cuenta que me estaba volviendo como mi madre, presencié esta misma historia cientos de veces en mi casa, mi madre tratando de joder a mi papá y mi padre sin entenderlo ni una sola vez.

Y ¿que logró mi madre? nada, tener un marido indiferente, un marido que la trata como mero objeto inanimado, que cree que logra lo que quiere, que no le importa que mi madre que vuelva un objeto inanimado siempre y cuando él tenga lo que quiere.

¿Eso es lo que quiero yo? ¿Repetir la misma historia? ¿Porqué imito las mismas actitudes de mi madre? ¿Porqué hago lo mismo que ella?

¿¿¿Porqué lo hago si en su tiempo yo me daba cuenta que lo que ella hacía lejos de darle resultados le daban más problemas???

Será cierto lo que dicen que somos una viva imagen de nuestros padres?, espero que no, porque no quiero que se repita la historia de nuestros padres en nosotros, con matrimonios fallidos, infieles e infelices y para no repetir la historia tengo que empezar por cambiar las cosas:

Decirle que me lastimó su comentario y manejar las cosas de otra manera.

Nic

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *