El juego de los dolores

Hace unos días platicando con mi mejor amiga me comentó que se sentía un poco deprimida quizás, me describió su estado de animo con alguno de los adjetivos que usualmente yo uso para describir mi estado de animo, Pero lo más curioso es que antes de comenzar a decirme algo me pidió perdón porque iba a decirme que estaba deprimida y que estaba sufriendo y que eso no era nada comparado con lo que yo debía sufrir con mis depresiones estaba casi apenada con contármelo. Al principio no entendí el porqué de su reacción hasta que comprendí que mi amiga pensaba que estábamos en lo que yo llamo “el juego de los dolores”, explicaré a qué me refiero.

Mi abuela paterna es la mejor de las jugadoras y es por ella por la que decidí ponerle el nombre al juego.

Las reglas del juego son muy simples y les aseguro que todos lo han jugado en alguna ocasión. El juego puede tener el número de jugadores que se deseé. Se elige un tópico inicial, por ejemplo las gripes, entonces comienza el juego. Uno de los participantes dice que tiene una gripe tremenda, otro de los participantes para no quedarse atrás dice que él se está comenzando a enfermar porque lleva días estando malísimo de la garganta!, el siguiente participante tiene que superar la ronda, puede recurrir a algún acontecimiento del pasado, así es que dice que él en alguna ocasión de una gripe estuvo en cama dos semanas, el participante inicial puede continuar ya sea agravando la enfermedad actual o bien recurriendo a otras enfermedades.

Otra de las variantes del juego es la minimización de los males, este juego les suele gustar más a las personas mayores, el juego comienza con un dolor por ejemplo de una muela, el siguiente participante, digamos una abuela te puede decir “huy eso no es nada, no te quejes, a mi cuando me sacaron todos los dientes me dolió 100 veces más”

A pesar de que jugar este juego se me hace de lo más divertido, en especial con mi padre y mi abuela, no me gusta jugarlo con otras personas. Se me hace una falta de respeto minimizar las dolencias ajenas. En mi vida tuve un par de experiencias en las que me minimizaron mis propias dolencias y se me hizo de lo más injusto. En una ocasión un perro me mordió la mano, llegué a urgencias con 3 dedos mordidos y mientras la enfermera me los curaba con el menor de los cuidados le dijo a otra que cómo es que yo llegaba a urgencias a curarme eso mientras que hace un momento le había llegado un niño con una abertura en la cabeza de 3 cm. No me pareció justo. No porque a otra persona le duela más mi dolor es menos. Si así fuera entonces en las salas de urgencias se levantarían y dirían “señores, acaba de llegar un herido de bala, a él le duele más que a todos ustedes, por favor, a todo aquel que le duela menos retírese”

De igual manera con los niños, se suele minimizar sus problemas sólo porque son niños, pero para su edad sus problemas son importantes. Mi hermano, que es mayor que yo, cuando eramos menores solía maximizar sus problemas y minimizar los míos. Cuando íbamos en la primaria lo veía sufrir con sus tareas y me decía “así te veré cuando llegues a este grado porque ahora lo que tienes son tonterías” y cuando llegaba a ese grado y no sufría me repetía la misma cantaleta.

Estoy de acuerdo que las demás personas no saben lo que es una depresión mayor que es lo que sufrimos cuando estamos bien deprimidos o una manía, pero no por eso voy a menospreciar cuando mi marido o mis amigos estén tristes o deprimidos, para ellos, para lo que han vivido hasta ahora es grave y es muy doloroso, es probable que sea lo más doloroso que hayan vivido y sé lo que es eso. Finalmente creo que todos funcionamos igual, a mi amiga le ha funcionado lo de salir a caminar, ahora tiene un perro y sale a caminar con él. A Adrián le sirve llevar rutinas igual que a mi. Creo que todos funcionamos igual y que finalmente a todos nos sirven los mismos consejos.

Nic

2 opiniones en “El juego de los dolores”

  1. Hola, me gustó mucho su escrito, acabé llorando porque hoy no estoy muy bien y la última estrofa me afectó. Mi madre es bipolar, y lo sabemos desde hace cosa de dos años… yo al principio lo llevaba mal porque me enfadé con ella porque por su culpa puede que yo también sea bipolar (aunque no he ido a psicologos ni nada, tengo 20 años, ella 40). El caso es que ahora nuestra relación está cambiando y quiero ayudarla, ayudarla a sentirse mejor cuando está deprimida y a calmarla cuando está eufórica pero… me supera… no sé que hacer y acabo enfadandome por nada porque sé que no es su culpa pero… es dificil pensar que ella no es conciente de lo que hace o dice.

    Entiendo que lo último de lo que pueda tener ganas es de hablar con una niña pero… si se siente lo suficientemente bien para darme algún consejo se lo agradeceré.

    PS. Me ha gustado mucho el post, seguiré leyendo su blog. Gracias.

    1. Hola Annette, ya te di de alta en el messenger para que cuando gustes
      podamos platicar.
      La enfermedad no sólo es complicada para nosotros los pacientes sino
      también para los familiares. En mi caso para mis padres ha sido de lo
      más complicado. Tu madre no tiene la culpa de ser bipolar, y si te lo
      ha heredado, no creo que lo haya deseado. Esta enfermdad no se la
      deseamos ni a nuestros peores enemigos.
      No sé si perdonar es lo correcto, sino mas bien dar vuelta de hoja;
      todo lo vivido anteriormente ya pasó y todo lo que se hizo o dijo ya
      es pasado, estuvo manchado por la bipolaridad, ahora que ya está
      diagnosticada pueden seguir adelante.
      Y no desesperes, piensa que es un acto de todos los días, yo lo veo
      como lo hacen los alcoholícos anónimos “sólo por hoy”, inténtalo cada
      día y si un día no puedes lograrlo no importa, levántate al día
      siguiente e inténtalo de nuevo, es tu mamá y vale la pena el
      esfuerzo.
      Saludos y nos encontramos en el messenger
      Nic

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *