Pasa, estás en tu casa

Frases enlatadas

En México, cuando se suele invitar a una persona a casa, si se es un buen anfitrión, se deberá recibir a la persona en cuestión con la absurda frase “pasa, estás en tu casa”.

Y digo absurda porque se sobre entiende que el invitado no está en su casa, ni que puede hacer en ella su santa voluntad y mucho menos que puede mudarse a vivir en ella! Simplemente se suele decir como para que el invitado se sienta cómodo. En lo personal yo nunca la uso, me siento hipócrita al decirla y hasta cierto punto tonta.

Al escribir sobre esta frase me viene a la mente otra que es “la confianza apesta“. Cuando ya un invitado llega a estar “como en su casa” es cuando la confianza comienza a apestar realmente.

Listo es aquél que sale ágilmente de los problemas donde el inteligente nunca se hubiera metido.

Algo así le pasó a mi amiga de la infancia, después de muchos años de amistad ya se podía sentir “como en casa” hasta el punto que un día mis padres le ofrecieron de beber, al decir ella que sí, ¡todos le pedimos que nos trajera las bebidas a todos! Ejemplos así seguro habría cientos.

Adrián y yo tenemos un gran amigo, y hoy lo invitamos a comer, bueno, digamos que lo invitamos a casa. Él trajo el postre y le ha tocado picar la cebolla, las patatas y ayudarme con la masa de las tortillas.

No es que así seamos con todas nuestras amistades pero le ha gustado venir a comer y hacer la comida. Total esta en su casa ¡ja!

Nic

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