Las realidades del matrimonio

Cuando eres niño, si tus padres están casados, sueles pensar que el matrimonio de tus padres es simplemente perfecto. No te pones a pensar si tuviera que ser de alguna otra manera. Cuando ves a una familia (como la tuya) consideras que son un núcleo inseparable para toda la vida y que nada ni nadie podrá separarlos.

Conforme vas creciendo te vas dando cuenta que el cuento de hadas va distando un poco de la realidad. Tus reyes y reinas de la historia, en este caso tu madre y tu padre, comienzan a convertirse en personas de carne y hueso, con los defectos que eso conlleva. Te das cuenta que su matrimonio por mucho no es una sociedad perfecta ni un núcleo homogéneo que es indivisible y por primera vez te das cuenta que hay cosas que pudieran ser mejores… y porque no, mucho peores.

Al llegar a la edad adulta te das cuenta cómo es que van funcionando las cosas en realidad: te das cuenta que esos matrimonios, que tú en tu niñez solías ver como perfectos, muchas veces son sólo espejismos o un teatro bien montado. Te das cuenta que lo que te enseñaron en la escuela de que una pareja se compone de dos elementos, en un matrimonio es mas bien de tres o cuatro. Que lo que aparece en las películas de que el hombre es el desgraciado que engaña a su mujer y la deja desolada en casa no es precisamente la realidad y que ellas engañan tanto como ellos. Que no importa si hay hijos o no, no hay impedimento alguno.

Creo que todo empieza por la concepción que tenemos del matrimonio. Alguna vez en una conversación en el trabajo, unas chicas solteras discutían sobre sus problemas de amores. Una casada dijo “yo ya no tengo esos problemas”… me pregunto: de verdad por estar casada se han acabado tus problemas de amores?, me temo que muchos creemos que si. Solemos creer que al casarnos simplemente se nos va a hacer un escudo de fuerza que nos va a capar de amar, enamorarnos o volver a sentir atracción física por otras personas, ignoramos que aún casados seguimos siendo las mismas personas que solíamos ser cuando solteros!

Dejan de ser atractivos y sobre todo, dejan de coquetear con sus parejas, cuando a mi forma de ver, el marido es la persona más volátil que se tiene, porque ha estado tanto tiempo contigo que es más probable que se canse de ti que una persona que es la primera vez que te ve y que hasta sin maquillaje le parecerás hermosa.

A Adrián y a mi nos gusta pensar que no estamos casados, que aún somos novios y tratarnos como tal, y cuando nos referimos a que estamos casados siempre decimos que somos un matrimonio fuera de lo común. En primera porque al ser un matrimonio bipolar así lo somos y segunda porque nos da pánico pensar que pudiéramos llegar a ser como el común de los matrimonios en los que se acaba la pasión y el enamoramiento y se tiene que buscar fuera de la pareja… porque finalmente somos personas, lo eramos antes de casarnos y lo seguiremos siendo siempre.

Nic

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