El agua y los efectos secundarios de la medicación

En esta temporada estival la recomendación se vuelve la misma a causa de las altas temperaturas: Hidratarse, beber dos litros de agua cada día para evitar la deshidratación. Por mi parte procuro estar bien hidratado, intento al levantarme beber agua, como tercera acción, después de ponerme las gafas e ir al baño, un poco tampoco es que beba un litro completo. Tu cuerpo te dice cuanto necesita. Luego ante de salir hacia el trabajo otro poco, al llegar al trabajo otro poco y durante el día ir bebiendo unos tragos cada vez.
Estar hidratado no significa beber solo agua, es comer frutas, zumo, cerveza (aunque el alcohol deshidrata), leche y seguramente muchas otras cosas más. Hace poco sentí los síntomas de la deshidratación: un dolor de cabeza terrible, aunque no me sentía demasiado sediento, recuerdo que prácticamente no bebí agua durante todo el día, además de que la comida la había hecho a deshoras, y una coca-cola no fue suficiente para compensar todos los líquidos.

En Nic los efectos de la deshidratación son más que evidentes:
– Mareos más intensos, recurrentes y duraderos
– Entumecimiento de las extremidades, más aún en los dedos e incluso la cara
– Mal humor
– Agotamiento
– Sobrecalentamiento corporal

Así que la solución es bastante sencilla pero muy complicada de llevar a cabo, tener siempre a la mano un bote de agua o té e iniciar la costumbre de llevárselo a la boca cada cierto tiempo. A Nic le gusta poco el agua sola así que hemos comprado en el super unos 5 botes de litro y medio de té verde, es la única manera de hacerla beber líquidos y que no sea leche o café.

Afortunadamente Nic se va haciendo del hábito de beber y el calor ha dado un respiro.

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