Evitándo sentirme culpable

En estos últimos días Nic ha estado más nerviosa y tensa de lo habitual. Aún no tiene fecha pero seguramente será en enero o febrero cuando la operen  y le hagan la ligadura de trompas. En estos días es cuando más ha sentido que nos encontramos solos, a miles de km de distancia de nuestros familiares más cercanos y que solo nos tenemos a nosotros. Ella y Yo. probablemente estará una semana en cama sin poderse mover y sin nadie que la asista, yo estaré en el trabajo y pocas serán las horas que pase con ella. La última vez que ella estuvo en un hospital su madre se paso prácitcamente toda la semana a lado de ella, duermiendo en la habitación y haciéndole compañía. Esta vez será muy diferente, sola en casa, aunque podrá llamar a su familia, no será lo mismo y ella lo está sufriendo desde ahora.

El lunes pasado fue la cita para los análisis de sangre, de orina, la ecografía, solo queda pendiente el electrocardiograma (E.C.G.) que la han programado para después de Reyes, aunque ahora la veo más tranquila, cuando se queda sola en la casa, siento como se pone asiosa y tensa. Debe ocuparse en algo, se ha comprado ya un estambre para hacer un abrigo para Patxi y está planeando ya en que ocupara su tiempo y mente ahora que esté en el sofá, prácticamente sin poderse mover durante 7 días. Yo sinceramente espero que no sea para tanto, que todo pase rápido y pueda volver todo a la normalidad.

Nic antes a este lunes había estado más sensible (hipersensible diría yo), necesitaba más apapachos, caricias y palabras de aliento, aunque estaba segura de su decisión el duelo era lo más difícil de pasar. Por mi parte hacía lo que podía, intentaba hablar con ella, salir a tomar un café, saber que era lo que pasaba lo que sentía en esos momentos. Me dí cuenta que era al final darle vueltas a lo mismo y entiendo que sea difícil pasar página de una decisión tan difícil. Ella misma me decía que no quería hablar más del tema por temor a aburrirme, lo cual nunca llegó a suceder, siempre habrá más que hablar aunque sea del mismo tema y entre los dos nos damos cuenta que es la mejor opción hasta ahora, no tener hijos.

Había procurado que no lo pasara tan mal en estos días, le llamaba e intentaba animarla a hacer algo, sacar a pasear a Patxi, ir a tomar un café con alguna amiga, o alguna actividad que la alejara del sofa y la televisión. Los primeros días podía sentir como un el remordimiento, la impotencia y hasta la culpa de no estar a su lado consolándola diciéndole que todo estará bien y que pronto pasaría, más aún cuando no estaba con ella y sólo chateabamos o las pocas vaces que hablábamos por teléfono. Hasta que llegó el momento en el que sbaía que no podía hacer más, que realmente no podía hacer nada, que mis palabras probablemente no la harían cambiar su estado mental, de preocupación, agobio y miedo. Que no tenía que vovlerme loco intentando tranquilizarla, o angustiarme por no poder ayudarla a hacer algo, llamar a sus padres o alguna de sus amigas (que estaban ocupados), ni por el sentimiento de soledad por estar a miles de kilometros de su familia. Tenía que tranquilizarme YO y evitar que me contigara de ese estado, que fuera yo quien aportara un poco de sosiego a la casa en esta ocasión.

Todo estaba en mí, en no pensar más en la tranquilidad de Nic que la mía, en que era mejor contagiarle MI estado de ánimo, y aprender a aceptar aquello que no puedo cambiar.

5 opiniones en “Evitándo sentirme culpable”

  1. Respeto su decisión pero siento que es demasiado drástica..sin embargo es cierto que uno jamás quisiera que un hijo pase por los momentos que pasamos..peor la diferencia es que nosotros estuvimos solos y ellos no lo estarán…

    Suerte y besos para patxi..

    PD: yo sufro TLP y si pienso ser mamá el año que viene pero artificialmente..espero me deseen suerte

    1. Totalmente de acuerdo Blue, nosotros probablemente podríamos evitar que pasen por todo el calvario de encontrar el diagnóstico adecuado, aunque también puede volverte un poco paranoico el ver unas cuantas cosas que tu también hacías de pequeño, al final creo que la decisión que tomamos es la más acertada desde nuestro punto de vista.
      Un saludo
      Adrián

  2. Fuera del hecho de la operacion (no lo halagare ni criticare porque es algo que ustedes decidieron y todo eso), quiero hablar del titulo “Evitando sentirme culpable” y de la ultima frase “era mejor contagiarle MI estado de ánimo, y aprender a aceptar aquello que no puedo cambiar.”…
    Frecuentemente, cuando mi pareja tiene aquellos comportamientos deprimentes, suelo confundir lo que el siente naturalmente por su enfermedad, con nuestra relacion. Quiero decir, siento que es mi culpa porque pienso que algo va mal con nosotros… pero sinceramente, el gran problema es que el no acepta su enfermedad; es algo que oculta en lo mas profundo de su ser; no le gusta que lo vean como un enfermo… pero nos queremos mucho ¿que puedo hacer? ¿o deberia dejar las cosas como son nada mas? Les agradeceria mucho si pueden darme una respuesta.
    Cariños, y les deseo que la operacion salga tan exitosa como la esperan

    1. Hola Adele gracias por leernos y escribir

      Creo que no es nada fácil aceptar para ninguno de nosotros cuando ha cometido un error, cuando ha tomado una decisión incorrecta o cuando alguien más nos dice que tenemos una “debilidad”. A nadie le gusta escuchar eso, requiere mucho tiempo de asimilación y reflexión.

      Recuerdo cuando a Nic aún le costaba aceptar que tenía Trastorno Bipolar, incluso meses después de ser diagnosticada, no creía que fuera necesario tomar medicina todos los dáis durante el resto de su vida, y que algunas de sus experiencias habían sido consecuencia de un desequilibrio químico en sus cerebro. Temía también por nuestra relación, lo difícil que sería para los dos durar juntos. Llegó incluso a necesitar llamar a su psiquatra para asegurarse que no había sido un error el diagnóstico y preguntarle porque lo había dado. Fue duro para ella, más cuando venía del psiquatra que la había sacado de una de las depresiones más profundas que ha tenido. Pero fue el punto de partida para comenzar a hacer algo, inscribirnos en una asociación, ir a psiquieducación y a terapia grupal, tanto ella como yo. Y poco a poco fue aceptando, más que como un defecto, como un “así soy yo” y lo que puedo hacer es esto, esto y esto.
      El tema lo sacábamos, lo hablabamos, tanto como podíamos, no siempre se está de humor para ello, hubo una temporada en la que fue el centro de nuestras vidas, y parecía que vivíamos para hablar del Trastorno Bipolar, hasta que fue algo normal, algo cotidiano y pudimos comenzar a ver más allá de esto, y hacerlo parte de nuestras vidas.
      Creo que la clave fue no desesperarnos e informarnos mucho acerca de la enfermedad, cada uno sabe hasta donde termina su paciencia y hasta donde está dispuesto a dar y/o sacrificar.
      Un saludo
      Adrián

  3. Holas Nic y Adrian, gusto en saludarlos y feliz navidad!

    No quisiera entrometerme en su vida privada, pero ya que publican sobre el tema hay un par de cosas que les quiero comentar.

    Primero, la decisión de no tener hijos podría cambiar en el futuro, quizás es muy drástico hacerse una operación irreversible. No sé qué edad tienen ustedes, pero me los imagino jóvenes. La vida da muchas vueltas, uno nunca sabe lo que puede pasar, y es mejor siempre mantener las puertas abiertas.

    Segundo, cualquier operación quirúrgica produce estrés, lo que a las personas con trastorno bipolar nos arriesga a un episodio. Someterse a una intervención es algo que tiene que estar muy, pero muy justificado. Tanto, que prácticamente no existan alternativas que permitan evitarlo. Desde este punto de vista, ¿No han pensado que sea más sano que se opere Adrián? Además, para el hombre es una operación prácticamente ambulatoria y sin riesgos.

    El hecho que esta enfermedad tiene componentes genéticos es indiscutible, como también que es muy doloroso sufrirla y uno jamás querría que un hijo de uno pase por esto. Sin embargo, también es cierto que cada día se hace más temprano el diagnóstico, y los tratamientos son mejores. Además, ustedes en España tienen mucha suerte porque tienen un tremendo subsidio estatal. Aca´en Chile en cambio, gastamos cantidades siderales de dinero en nuestros tratamientos. La consulta del psiki, 100 dolares; seroquel para un mes, dependiendo de la dosis, 150 dolares mas, tegretal, antidepresivos, etc…. en total, más de 500. Obviamente sin contar hospitalizaciones, ahí la cifra supera los USD 4.000.-
    En fin, no me quiero desviar del tema.

    Si Nic está “soffing” (así le llamo a estar echada en el sofá, etapa previa al “caming”, estar francamente tirada en la cama sin siquiera ducharse), es posible que esté depre. Quizás esta decisión es muy dura para ella, y además no es bueno operarse estando deprimida.

    Muchos cariños a ambos,

    Solange

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