Limpiar la casa nos hace sentir mejor

Solemos hacerlo de vez en cuando y a conciencia. Limpiar la casa a fondo. Aquellos recovecos donde normalmente no solemos limpiar, pero que usamos todos los días: los apagadores, las perillas de la estufa, el escurridor de platos, debajo del lavabo y lugares así. El domingo lunes pasado aprovechamos que fue festivo y desde las 10 de la mañana hasta las 3 de la tarde Nic y yo nos repartimos las tareas de limpiar la casa.

Cada uno tiene sus propias “manías”, yo cada cierto tiempo, necesito cambiar de lugar los muebles, la orientación de la cama, el sofá, la televisión, la mesa. En los últimos 2 años, hemos cambiado ya 3 veces de lugar el sofá y 2 veces la mesa del comedor y la cama. Me gusta porque me da la sensación de estar siempre en movimiento, en búsqueda de otras “vistas”, también porque así puedo limpiar mejor. Es curioso como cambia la rutina de ir a recostarse en el sofá, porque después de cierto tiempo, tanto Nic como yo, tenemos nuestro “espacio” y nuestro “lugar”, y al mover todo, cambia y hay que volver a acomodarse. Toma un par de días, pero al final te das cuenta de que nunca deja de ser tu espacio, de ser tu casa. Lo asemejo a lo que uno debe hacer cada cierto tiempo con su vida, volver a replantearse todo, y verlo desde otro punto de vista, buscando algo mejor.

Otra “manía” que tengo es organizar, ordenar y acomodar cajones, armarios, estantes, etc. y tirando lo que en ese momento creo que es basura. Es una limpieza a fondo, porque día tras día se van acumulando tickets, folletos, cajitas, envoltorios, revistas, papeles, que por el temor a su pérdida no echamos directamente a la basura.

A Nic le encanta limpiar a detalle, de manera muy minuciosa, se ha puesto a limpiar con un fibra metálica las baldosas del suelo, entre ellas que, como son blancas, las de la cocina suelen ensuciarse mucho mas, y fregar no es suficiente. También esta la ducha y la parte posterior de los sartenes, que suele estar sucio.

He de confesar que es cansado, terminas realmente agotado y difícilmente haces todo lo que te propusdiste en un principio hacer, pero nos hemos dado cuenta de que nos hace sentir mejor. Porque lo hacemos los dos y por el resultado, una ducha al final y listo. A disfrutar el resto del día.

3 opiniones en “Limpiar la casa nos hace sentir mejor”

  1. Hola Adrián,
    En mi caso, mi pareja concurre al psicólogo desde hace años y toma algunas medicaciones comúnmente relacionadas con cuadros depresivos.
    Desconozco si el profesional que la atiende le especificó cuál es su dolencia pero ella nunca me lo aclaró y es bastante renuente a hablar del tema.
    El problema es que de tanto preguntarme el por qué de ciertas actitudes (varias de las cuales concuerdan con los síntomas que se describen aquí y en muchos otros sitios) terminé por sospechar que este podría ser el caso: mi pareja es bipolar.
    Pero… ¿cómo sugerirle que consulte al respecto? ¿con quién hablar?
    Ya bastante difícil es balancear de manera continua la vida cotidiana como para introducir ingenuamente el concepto en medio de una charla…
    En definitiva, no sé qué hacer. Naturalmente asumo que no tiene por qué ser TB. Yo no soy médico ni nada que se le parezca.
    Pero… ¿qué hacer para que un profesional pueda descartar (o confirmar) esto?

  2. Hola. He leído varias de tus notas. Varias situaciones que describes me son demasiado familiares como para considerarlas una simple sucesión de coincidencias y por lo tanto quería hacerte una pregunta.
    ¿Cómo llegaron al punto de diagnosticar a Nic?
    Es decir… si tú, ella o ambos “sospechaban” que podía tener un trastorno bipolar… ¿cómo fue que lograron el diagnóstico a partir del cual surgió el tratamiento y por sobre todas las cosas, la comprensión mutua de lo que en verdad estaba ocurriendo? Muchas gracias desde ya y saludos.

    1. Hola Horacio,
      pues cuando yo la conocí, ella ya acudía al psiquiatra, originalmente estaba diagnosticada con Depresión Mayor, pero al final el psiquiatra cuando le pedimos una carta el diagnóstico que nos dio fue Trastorno Bipolar tipo II. ¿cómo llegó a ese psiquaitra? Después de su segundo intento de suicidio. Eso ha sido lo que ella me ha contado, fue realmente difícil dar con el diagnóstico, tardó, por lo que me cuenta, unos 10 años en ser diagnosticada con Trastorno Bipolar.
      Ella fue sincera conmigo casi desde el inicio de nuestra relación, me confesó que tenía Depresión Mayor, que tomaba medicación e iba al psiquiatra. Yo lo tomé con cierta normalidad, en el sentido de que no por ser una enfermedad mental es más grave o más peligroso, sino como una enfermedad que requiere de la observación, cuidados y medicación. En cuanto tuvimos la oportunidad le acompañé a una cia con el psiquiatra, me aseguraba que tomara su medicación, etc. Quizá en un inicio sin conocer realmente lo que tenía, y mucho menos de lo que era. Yo sólo sabía que tenía que medicarse y que quería estar involucrado.
      Un saludo.
      Adrian

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