El perfume – diario de una mujer en el período

Me pasa que cuando estoy en el período o casi por tenerlo, mi olfato se vuelve de lo más sensible, pero hasta grados que me hacen sentir que rallan en lo sobrenatural como al protagonista de El Perfume “Baptiste Grenouille”

En esos días es cuando me percato de cuántos olores existen a mi alrededor. Cuando camino por la calle puedo oler el río (que a mi en esos días me huele a pescado), puedo oler los coches, la gente que pasa, lo que venden en los comercios: si es una tienda de flores, si es de animales (noto el olor a los animales), las diferentes tiendas de comida, todo aumentado. Esos olores que de normal pasan desapercibidos en el día a día.

Para Baptiste era toda una dicha poder percibir todos esos olores… mmm es horrible!! Porque no es como ir de paseo en una tienda de helados! Hay olores agradables pero los hay muuuy desagradables y más cuando hace calor: como el olor a sudor, el aliento, el humo de los coches, los desechos de los perros por la calle, el olor a podrido y lo peor de todo… el olor al pescado que le encanta comer a Adrián en verano!

No olvidemos que Grenouille se exilió en la montaña unos años para dejar descansar su olfato. En estos días me lo planteo, al menos prohibir el pescado en casa por un par de semanas.
Nic

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