Terapia de pareja

Ideas erróneas sobre la terapia de pareja

A menudo se ve la terapia de pareja como el último recurso de un matrimonio para continuar juntos, como si hubiesen intentado ya todo lo que hay en sus manos para mejorar y no lo han logrado. Es una connotación negativa, de problemas serios de pareja. Creo que es una herramienta que se puede y debería utilizar sin llegar a ese extremo, sin estar en las últimas, cuando ya las diferencias son irreconciliables.

Si lo comparamos con hacer ejercicio, no deberíamos esperar a pesar 300 kilos para decir: “Creo que necesito un cambio en mi dieta, operarme y hacer ejercicio“.

Uno puede ir con un entrenador personal o a un nutricionista cuando ESTÁ DECIDIDO a realizar un cambio en su vida. Porque las cosas, si no se hace nada irán peor. Sabes que algo anda mal, pero no sabes, no te animas, o hace falta que alguien te guíe en ese proceso.

Quizá has tocado fondo, tu fondo. Cada uno tenemos uno propio, una mala experiencia, una realidad que nos encontramos, una verdad, un evento incómodo, cuando herimos a alguien o alguien nos hiere. Es cuando nos desbordamos y quizá es el momento ideal, hemos llegado a nuestro punto de inflexión, estamos motivados, queremos cambiar algo.

Dar el primer paso: Buscar

Sea por recomendación de un conocido o por Internet. Lo importante que es la web del terapeuta, su presentación, en que está especializado, el equipo, una foto que transmita profesionalidad y confianza. Que indique un poco en qué consiste, porque ellos lo sabrán, pero para nosotros que es nuestra primera vez es un mundo desconocido, no sabemos si hay que preparar algo o si hay que llevar algo.

Mire unas 5 páginas web distintas. Algunas de blogs con artículos, otras solo la presentación, especialización y dónde es la consulta. De esos 5 seleccione a 2. Los filtré porque son mujeres terapeutas (personalmente me siento más cómodo hablar con una mujer de mediana edad), y que son un equipo (sexólogos, psicólogos) especializado. Dejé fuera quienes también trabajan con niños o superación personal. Busco especialistas en parejas.

Escribí a esos dos a través del formulario de contacto, dejé mis datos y pedía más información. Ese mismo día una de ellas me llamó por la tarde, me sondeó sobre lo que yo buscaba, me explicó que dependiendo, pero más o menos solían ser 8 sesiones: inicialmente quincenales y posteriormente se irían alargando en la periodicidad. Debemos ir juntos, nos daría deberes (un aspecto importante) y que podríamos empezar al día siguiente que tenía un hueco.

En principio lo dudé, porque no me esperaba que fuese tan rápido, empezar al día siguiente. Pero si ya me había decidido, había contactado, estaba esperando una respuesta, el balón estaba de mi parte y el siguiente paso era reunir el valor de personarse. Llamé a Nic, me dijo que si. Y confirmé por teléfono a la terapeuta.

La otra terapeuta a la que contacte por correo aún no me ha contestado ni por correo ni por teléfono.

Ir dispuesto a cambiar algo de nuestra vida de pareja

Enseguida comenzaron a pasar muchas cosas por mi mente. ¿Que le iba a decir? ¿Que teníamos que hacer? ¿Me diría que yo estoy en todo lo que hago? ¿Se pondría de mi parte? ¿Hay algún suceso que deba contar? ¿Influirá que Nic tenga Trastorno Bipolar?

Lo más importante es ir abierto. Abierto a las críticas, abierto en la sinceridad, abierto sobre la metodología que la terapeuta seguiría. Si uno va a una terapia de pareja debe estar preparado para cambios en la vida matrimonial. Cambios en las rutinas, cambios en la percepción de la situación y sobre todo empatizar con la pareja.

Mi idea era que yo lo hacía todo bien, que la que tenía que cambiar era Nic. Yo hacía de más. Daba de más en la relación. Pero no es así, es una perspectiva errónea. Hay muchos puntos que mejorar. Situaciones de las que no tenemos idea hasta que nos ponemos en la piel del otro. Llegar cansados de trabajar y que no nos apetezca hacer ninguna labor de casa.

Porque aunque no sea físico el trabajo que realizamos, estar 8 o 10s horas fuera de casa es agotador. Porque el tiempo que pasamos juntos, lo queremos para descansar, desconectar del trabajo y encima hay todo por hacer en casa, ordenar, limpiar, cocinar.

Vamos perdiendo y desperdiciando tiempo de calidad con la pareja, nos vamos distanciando a medida que pasan los años. La chispa que había se va haciendo pequeña o insignificante. Las actividades que nos interesaban ya no son las mismas. Damos por sentado que ciertas tareas son obligación de la otra persona, porque “ya lo sabe”. Pero cada vez que las hace para darnos esa satisfacción requiere un esfuerzo, que a veces no se ve recompensado con un “Gracias amor”.

Cada pareja tiene su porqué

Primero nos tomó los datos generales, nombre, edad, profesión, enfermedades, años de casados. Me imagino que para que se situase bien sobre la relación. Enseguida nos preguntó:

¿porque estábamos ahí?

¿porque creíamos que necesitábamos una terapeuta?

Nuestro principal “problema” es que por cuestiones de horario ahora pasamos poco tiempo juntos. Algunos días no nos vemos. Ella sale de casa muy pronto por la mañana, y yo llego a casa cuando ella ya está o debería estar dormida. Los fines de semana se habían reducido a hacer la compra, ver la televisión, salir a tomar un café y dar un pequeño paseo a los perros.

Ese enfriamiento de la relación poco a poco nos aleja. Acciones que antes no nos molestaban ahora resultan exasperantes. Van creando miedos. Miedo a una discusión, a una reacción que cree un clima de tensión.

Lo que hemos hablado es recuperar ese tiempo de calidad. Buscar actividades que hacer juntos. Quitar de en medio las actividades rutinarias y pasarlas a otro día de la semana.

Hacer la compra: la podemos hacer por Internet y que la lleven a casa. Para lo que haya que comprar in situ es que se haga un día antes, uno de nosotros.

La comida: Preparar y dejar hecha la comida otro día que no sea el domingo por la tarde. El viernes o el sábado por la tarde la puede hacer Nic, para los primeros días de la semana, y yo para jueves o viernes, dependiendo.

De tal manera que dejemos tiempo libre y busquemos una actividad que nos guste a los dos, que disfrutemos y que nos ayude a aprovechar el fin de semana.

Deberes para la próxima sesión

Nos ha dejado deberes. En una hoja es ir escribiendo la fecha, lo que ha hecho la otra persona y que es lo que nos ha gustado de que lo haya hecho. Le llama: “Registro de cosas que mi pareja ha hecho y me ha gustado especialmente”.  Si eres observador no cuesta trabajo, hay que hacerlo.

Terapia de Pareja
Registro de cosas que mi pareja HA HECHO y me ha gustado especialmente

Hay que darle valor a lo que la otra persona hace por nosotros. Porque es lo que dejamos de ver, lo damos por hecho, resulta una obviedad. Nada más lejos de la realidad, si no se valora con el tiempo lo dejamos de hacer, y si dejamos de hacer una cosa, dejaremos de hacer muchas más cosas, al final seremos dos personas compartiendo un piso y gastos.

Hemos aprovechado más los fines de semana. Visitamos con unos amigos un Parque Natural, y el siguiente fin de semana a un retiro de yoga. Salimos de la rutina, no hemos discutido y lo hemos pasado bastante bien. Con la llegada del verano también se pueden hacer más actividades al aire libre, y no tienen porque ser caras.

Estoy ansioso de acudir a nuestra próxima sesión. Comentar los progresos, lo que hemos mejorado, tener nuevos deberes.

Quien tenga la más mínima duda, a quien se le haya pasado por la cabeza acudir a terapia de pareja, que no lo deje pasar. Es el momento, decidirse a buscar a un especialista, un terapeuta que os de confianza. Y si después de la primera sesión no es lo que buscabais, cambiar de terapeuta. Una segunda opinión. Sobre todo ir abiertos a cambiar la vida en pareja. Ha hacer cosas distintas, a volverse a enamorar.

En este caso el Trastorno Bipolar no ha salido a la luz ni por asomo, no ha sido una causa. Ni la terapeuta lo ha mencionado.

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