Sobreprotección para evitar un episodio

Gracias a la terapia de pareja, después de 4 sesiones (y las que faltan) estamos abordando temas matrimoniales que habíamos dejado apartados, que los habíamos dado por hechos y entendidos, pero que no eran saludables para una relación a largo plazo.

Uno de ellos es mi sobreprotección hacia Nic.

Sobreprotección para evitar un episodio

Después de hablarlo largo y tendido, con sinceridad y queriendo encontrar las causas del porque yo había dejado de contarle muchas historias de mi vida a Nic, de evitar esas discusiones por pequeñas cosas del día a día, de dejarlo pasar antes que enfrentarlo. Nos dimos cuenta que probablemente no le digo todo lo que le debería decir por mi miedo a que enferme.

Sabemos que las discusiones de pareja generan estrés, que es un detonante muy fuerte para un episodio, y aunque ahora nos vemos mucho menos que antes, esto no nos permitía pasar tiempo de calidad, algo en lo que tanto insiste la terapeuta.

Yo tenía la firme convicción que la mejor forma de manejar los conflictos, los desacuerdos y mi ira, era permanecer callado, evitar e ignorar a mi pareja para no decir ni hacer nada que la dañe o hiera. Y la mayoría de las veces funcionaba, pasaba nuestro cabreo, me tranquilizaba, ella también y después de horas y quizá hasta un día o dos las cosas volvían a la normalidad.

El error está en que no expresas tu disgusto, tu desacuerdo, lo que te causa malestar. Dejaba que las aguas se calmasen, que quedara olvidado, que pasara, pero pocas veces volvíamos al tema y lo solucionábamos. Quedaba sobre-entendido. Yo más tranquilo porque no explotaba, no era responsable de ningún episodio y aunque su humor se viera afectado en pocos días se normalizaba.

Esa no es la solución, porque todo se va acumulando, se va sumando y mezclando con el pasado e impide que la relación sea cristalina, las aguas se enfangan y la relación va estirándose hasta volvernos distantes, fríos, nos desconocemos, no mostramos nuestra evolución. Nos quedamos con una imagen del pasado de nuestra pareja, que no se corresponde con la actual, sobre todo cuando son años de relación.

Quizá es por eso que entre más tiempo pasas con tu pareja más difícil es decirle las cosas. Tenemos miedo a su reacción, a que cambie algo en la relación, a que nos rechace. Ha dejado de ser una etapa de enamoramiento en la que la perfección con la que la veíamos era total. No había defectos, aceptábamos mucho, cedíamos por el simple hecho de ganar una relación de pareja. Y cuando la tienes que difícil es cuidarla y mantenerla viva.

Armadura
Sobreprotección para evitar un episodio

Primeras 4 sesiones de Terapia de pareja

He de decir que las horas de terapia no son nada si no se hacen los deberes. Hasta hace unos días salimos de la cuarta hora y no veía los avances. Incluso me Nic me llegó a preguntar si yo creía que estaba sirviendo de algo. Yo le conteste que quizá era como la medicación, tardaba en hacer efecto. Llegué a pensar que era como se dice habitualmente que la noche es más oscura justo antes de amanecer.

Lo que nos hacía falta era sentarnos y hablar. Con sinceridad, con apertura de corazón, con intención de mejorar. Una vez que lo hicimos, ahora la relación ha cambiado, va por buen camino y estoy convencido de que no hubiera sido posible sin la terapia. Primero por la disposición y la actitud de realmente querer mejorar y en segundo lugar por es un proceso. Nadie nos enseña a ser marido, ni esposa y lo vamos gestionando con nuestros mejores recursos, pero eso no es suficiente.

Si tomas cursos de tu profesión, de tu área de trabajo, sobre informática, de cocina, para estar a la última, ser más eficiente, mejorar en tu área laboral ¿Porque no haces lo mismo con tu pareja? ¿Porque no ser mejores maridos, amantes, compañeros de vida?

Considero que es una buena inversión, porque tu pareja es alguien con quien tu has elegido estar, y de estar bien a estar mal, puedes elegir lo que quieras, pero es algo que tu eliges. Nosotros hemos elegido mejorar nuestra relación, después de 8 años, para que sea mejor de lo que ha venido siendo hasta ahora.

Cuando la paciente es la cuidadora

Nic sabe hacer de cuidadora

Nic está ahora en el hospital cuidando de una amiga a quien han operado de la vesícula. Ha pedido 2 días de vacaciones para quedarse a dormir en el hospital y cuidar de ella las 24 hrs.

Esa motivación que tiene por cuidar de un ser querido para ella en una situación tan delicada como una operación le hace estar bien, en eutimia.

No le cuesta trabajo, lo hace con la mejor de las intenciones y total entrega. Si tiene que desplazarse y quedarse a dormir en casa del paciente, lo hace sin miramientos, adaptándose a todo.

Sabe curar las heridas, inyectar, es exigente y disciplinada con el tratamiento, la medicación, régimen y ejercicio que indican los médicos.

Sabe ser cuidadora.

Cuando la paciente es Cuidadora

Este año le había tocado también ir a México a cuidar a su madre porque la habían operado casi de urgencia. Afortunadamente todo salió bien, paso 15 días con su familia, cuidando de su madre. Eso la tranquilizó, la sacó del episodio de depresión en el que comenzaba a caer, porque tenía un motivo muy fuerte para mejorar, para permanecer en este mundo.

Haz el bien sin mirar a quien

Es agotador, ayer me decía que estaba agotada, física y mentalmente. A su jornada laboral hay que sumarle esa labor de ir a otra casa, curar heridas, salir a andar, limpiar, preparar de comer y volver a casa es una labor titánica.

Creo que todos en algún momento de nuestra vida nos tocará cuidar de alguien, hijos, pareja, padres, familiares. Algunos tendrán madera para hacerlo mejor, más paciencia, pero debemos tener presente el “karma”.

El bien que haces hoy lo recibirás con creces en algún momento. Es hacer un ingreso en el banco de la bondad y esperar que en el momento oportuno, en el que más lo necesitas, te digan:

– Aquí tiene su capital más los intereses.-

Si en esa cuenta vas ahorrando lo suficiente puedes estar tranquilo, todo irá bien.

Aunque tengas momentos duros, de esos que te forjan el carácter, que te enseñan aspectos de la vida que de otro modo no verías, cuando menos te lo esperes, y quizá ni si quiera pienses que tienes ese “ahorro” te será devuelto.

Terapia de pareja

Ideas erróneas sobre la terapia de pareja

A menudo se ve la terapia de pareja como el último recurso de un matrimonio para continuar juntos, como si hubiesen intentado ya todo lo que hay en sus manos para mejorar y no lo han logrado. Es una connotación negativa, de problemas serios de pareja. Creo que es una herramienta que se puede y debería utilizar sin llegar a ese extremo, sin estar en las últimas, cuando ya las diferencias son irreconciliables.

Si lo comparamos con hacer ejercicio, no deberíamos esperar a pesar 300 kilos para decir: “Creo que necesito un cambio en mi dieta, operarme y hacer ejercicio“.

Uno puede ir con un entrenador personal o a un nutricionista cuando ESTÁ DECIDIDO a realizar un cambio en su vida. Porque las cosas, si no se hace nada irán peor. Sabes que algo anda mal, pero no sabes, no te animas, o hace falta que alguien te guíe en ese proceso.

Quizá has tocado fondo, tu fondo. Cada uno tenemos uno propio, una mala experiencia, una realidad que nos encontramos, una verdad, un evento incómodo, cuando herimos a alguien o alguien nos hiere. Es cuando nos desbordamos y quizá es el momento ideal, hemos llegado a nuestro punto de inflexión, estamos motivados, queremos cambiar algo.

Dar el primer paso: Buscar

Sea por recomendación de un conocido o por Internet. Lo importante que es la web del terapeuta, su presentación, en que está especializado, el equipo, una foto que transmita profesionalidad y confianza. Que indique un poco en qué consiste, porque ellos lo sabrán, pero para nosotros que es nuestra primera vez es un mundo desconocido, no sabemos si hay que preparar algo o si hay que llevar algo.

Mire unas 5 páginas web distintas. Algunas de blogs con artículos, otras solo la presentación, especialización y dónde es la consulta. De esos 5 seleccione a 2. Los filtré porque son mujeres terapeutas (personalmente me siento más cómodo hablar con una mujer de mediana edad), y que son un equipo (sexólogos, psicólogos) especializado. Dejé fuera quienes también trabajan con niños o superación personal. Busco especialistas en parejas.

Escribí a esos dos a través del formulario de contacto, dejé mis datos y pedía más información. Ese mismo día una de ellas me llamó por la tarde, me sondeó sobre lo que yo buscaba, me explicó que dependiendo, pero más o menos solían ser 8 sesiones: inicialmente quincenales y posteriormente se irían alargando en la periodicidad. Debemos ir juntos, nos daría deberes (un aspecto importante) y que podríamos empezar al día siguiente que tenía un hueco.

En principio lo dudé, porque no me esperaba que fuese tan rápido, empezar al día siguiente. Pero si ya me había decidido, había contactado, estaba esperando una respuesta, el balón estaba de mi parte y el siguiente paso era reunir el valor de personarse. Llamé a Nic, me dijo que si. Y confirmé por teléfono a la terapeuta.

La otra terapeuta a la que contacte por correo aún no me ha contestado ni por correo ni por teléfono.

Ir dispuesto a cambiar algo de nuestra vida de pareja

Enseguida comenzaron a pasar muchas cosas por mi mente. ¿Que le iba a decir? ¿Que teníamos que hacer? ¿Me diría que yo estoy en todo lo que hago? ¿Se pondría de mi parte? ¿Hay algún suceso que deba contar? ¿Influirá que Nic tenga Trastorno Bipolar?

Lo más importante es ir abierto. Abierto a las críticas, abierto en la sinceridad, abierto sobre la metodología que la terapeuta seguiría. Si uno va a una terapia de pareja debe estar preparado para cambios en la vida matrimonial. Cambios en las rutinas, cambios en la percepción de la situación y sobre todo empatizar con la pareja.

Mi idea era que yo lo hacía todo bien, que la que tenía que cambiar era Nic. Yo hacía de más. Daba de más en la relación. Pero no es así, es una perspectiva errónea. Hay muchos puntos que mejorar. Situaciones de las que no tenemos idea hasta que nos ponemos en la piel del otro. Llegar cansados de trabajar y que no nos apetezca hacer ninguna labor de casa.

Porque aunque no sea físico el trabajo que realizamos, estar 8 o 10s horas fuera de casa es agotador. Porque el tiempo que pasamos juntos, lo queremos para descansar, desconectar del trabajo y encima hay todo por hacer en casa, ordenar, limpiar, cocinar.

Vamos perdiendo y desperdiciando tiempo de calidad con la pareja, nos vamos distanciando a medida que pasan los años. La chispa que había se va haciendo pequeña o insignificante. Las actividades que nos interesaban ya no son las mismas. Damos por sentado que ciertas tareas son obligación de la otra persona, porque “ya lo sabe”. Pero cada vez que las hace para darnos esa satisfacción requiere un esfuerzo, que a veces no se ve recompensado con un “Gracias amor”.

Cada pareja tiene su porqué

Primero nos tomó los datos generales, nombre, edad, profesión, enfermedades, años de casados. Me imagino que para que se situase bien sobre la relación. Enseguida nos preguntó:

¿porque estábamos ahí?

¿porque creíamos que necesitábamos una terapeuta?

Nuestro principal “problema” es que por cuestiones de horario ahora pasamos poco tiempo juntos. Algunos días no nos vemos. Ella sale de casa muy pronto por la mañana, y yo llego a casa cuando ella ya está o debería estar dormida. Los fines de semana se habían reducido a hacer la compra, ver la televisión, salir a tomar un café y dar un pequeño paseo a los perros.

Ese enfriamiento de la relación poco a poco nos aleja. Acciones que antes no nos molestaban ahora resultan exasperantes. Van creando miedos. Miedo a una discusión, a una reacción que cree un clima de tensión.

Lo que hemos hablado es recuperar ese tiempo de calidad. Buscar actividades que hacer juntos. Quitar de en medio las actividades rutinarias y pasarlas a otro día de la semana.

Hacer la compra: la podemos hacer por Internet y que la lleven a casa. Para lo que haya que comprar in situ es que se haga un día antes, uno de nosotros.

La comida: Preparar y dejar hecha la comida otro día que no sea el domingo por la tarde. El viernes o el sábado por la tarde la puede hacer Nic, para los primeros días de la semana, y yo para jueves o viernes, dependiendo.

De tal manera que dejemos tiempo libre y busquemos una actividad que nos guste a los dos, que disfrutemos y que nos ayude a aprovechar el fin de semana.

Deberes para la próxima sesión

Nos ha dejado deberes. En una hoja es ir escribiendo la fecha, lo que ha hecho la otra persona y que es lo que nos ha gustado de que lo haya hecho. Le llama: “Registro de cosas que mi pareja ha hecho y me ha gustado especialmente”.  Si eres observador no cuesta trabajo, hay que hacerlo.

Terapia de Pareja
Registro de cosas que mi pareja HA HECHO y me ha gustado especialmente

Hay que darle valor a lo que la otra persona hace por nosotros. Porque es lo que dejamos de ver, lo damos por hecho, resulta una obviedad. Nada más lejos de la realidad, si no se valora con el tiempo lo dejamos de hacer, y si dejamos de hacer una cosa, dejaremos de hacer muchas más cosas, al final seremos dos personas compartiendo un piso y gastos.

Hemos aprovechado más los fines de semana. Visitamos con unos amigos un Parque Natural, y el siguiente fin de semana a un retiro de yoga. Salimos de la rutina, no hemos discutido y lo hemos pasado bastante bien. Con la llegada del verano también se pueden hacer más actividades al aire libre, y no tienen porque ser caras.

Estoy ansioso de acudir a nuestra próxima sesión. Comentar los progresos, lo que hemos mejorado, tener nuevos deberes.

Quien tenga la más mínima duda, a quien se le haya pasado por la cabeza acudir a terapia de pareja, que no lo deje pasar. Es el momento, decidirse a buscar a un especialista, un terapeuta que os de confianza. Y si después de la primera sesión no es lo que buscabais, cambiar de terapeuta. Una segunda opinión. Sobre todo ir abiertos a cambiar la vida en pareja. Ha hacer cosas distintas, a volverse a enamorar.

En este caso el Trastorno Bipolar no ha salido a la luz ni por asomo, no ha sido una causa. Ni la terapeuta lo ha mencionado.

Nueva Psiquiatra – Abril 2017

La cita periódica de Nic al psiquiatra ha traído una gran sorpresa: Psiquiatra nuevo. No ha habido “feeling” entre Profesional y Paciente + Familiar

Nos han asignado a un otra Psiquiatra

Hoy ha sido la cita de Nic con la psiquiatra. La primera después del episodio del Jueves Lardero. Quería acompañarla para saber que le contaba a la psiquiatra, que cambios en la medicación tendría y cómo habían salido los análisis que se había hecho.

La cita era a las 13:20 y como ya es costumbre llevaban algo de retraso y pasábamos un poco más tarde de la 13:30. No recuerdo exactamente a que hora, pero salimos a las 14:00.

Cuando nos llamaron para entrar, la primera sorpresa en la cara.

¡No estaba la psiquiatra habitual!

Lo primero que me paso por la cabeza fue: ¡Vacaciones!,

lo segundo: ¡Se ha tenido que ir pronto!

Pero no, por cuestiones internas de los servicios de salud, suelen cambiar a los psiquiatras cada X tiempo y ahora la psiquiatra con la que tantos años llevábamos estaba en otro hospital, en la misma ciudad, pero que no nos corresponde.

Mi sensación fue enseguida de: ¿Y ahora?

¿Debemos comenzar de cero a explicar todo a esta persona?

Desde el inicio no me sentí cómodo, y Nic tampoco. Le cambió la cara totalmente cuando comenzó a hacerle la entrevista. Básicamente las preguntas que le hacía eran cerradas

– ¿Estas bien?

– ¿Te encuentras mejor?

– ¿No te pasan por la cabeza ideas raras?

– ¿El trabajo bien?

– ¿En casa todo bien?

Es como cuando te pregunta alguien ¿que tal todo?, la respuesta esperada y que se dan el 95% de las veces es “Si, todo bien“. Porque es una pregunta que no te hace una persona cercana a ti. Refleja cierta distancia, que no has hablado o estado con ella en un tiempo. No es una pregunta que refleje confianza. A una pregunta obligada y damos una respuesta estándar.

No hubo “feeling”

Además percibimos cierta condescendencia, cierto halo de trato materno, de sobreprotección en el tono, en las palabras que usaba. Eso personalmente no me gustó nada, no sentí ningún “feeling”, ninguna simpatía. Se quedó todo muy frío, es cuando cobra sentido la frase “romper el hielo”. En esta entrevista no se rompió.

Sé que es difícil poder estar con el mismo médico años, pero creo que es lo ideal si el médico y el paciente tienen buena sinergia. Si el paciente escucha al médico, hace caso a sus instrucciones y se ha mantenido estable en el tiempo no veo necesidad de cambiar.

Como dicen la primera impresión no se olvida, en este caso y después de esa primera entrevista veo complicado que la relación mejore. Si Nic no está cómoda, no confiará en la psiquiatra y si no confía no le contará lo que pasa por su cabeza, dejará de ir y se perderán parte de los progresos y del seguimiento.

No dudamos en ningún momento de su profesionalidad y sus conocimientos, pero en una enfermedad como el Trastorno Bipolar, se debe ganar la confianza y haber entendimiento. De otra manera el paciente no se “abre”.

Lo único que nos queda ahora misma es intentar cambiar de psiquiatra, ojalá sea la misma, pero en el peor de los casos otra persona con las que hayan esas “buenas sensaciones”.

3 Abril 2017

Reconociendo los pŕodromos de una depresión

Los pródromos son los malestares que presenta una persona antes de enfermarse. Hay algunos comunes, otros que son propios de cada persona. Cuando Nic comienza a deprimirse los pródromos se hacen evidentes.

Los pródromos que presenta Nic cuando comienza a deprimirse

Hace poco más de una semana notaba a Nic triste, de pocos ánimos. Se nota en seguida que deja de hacer cosas de casa. Al llegar del trabajo se echa una siesta y le quedan ya pocas ganas de hacer nada más. Ninguna labor de casa, no sale a andar, no llega ni a preparar la comida que se llevará al día siguiente.

Se empiezan a notar los pródromos: siesta, ningún interés por salir ( tomar un café, hacer ejercicio, paseas a las mascotas), habla poco y bajo, no te mira a los ojos al hablar, no puedes tener una conversación con ella por que no hay feedback, no responde.

Sus compañeros de trabajo le comentan que se le ve triste, desanimada, “rara”, huye de la compañía a la hora de comer. Para salir a tomar un café o quedar da pretextos, que si llueve, que si está cansada, que si quiere dormir.

Poner en alerta a amigos y compañeros de trabajo

Se lo comenté a su mejor amiga, y ella me confirmó que también la veía rara y comenzaba a preocuparse. Entre los dos nos decimos si hay algo raro, algo que eleve los niveles de alerta. Por el momento es hacerle salir, que no se eche ninguna siesta, que no se quede en casa.

A primeros de semana le escribí por whatsapp a uno de sus compañeros de trabajo. Le decía que Nic comenzaba a enfermar y que si veía algo raro que me lo dijiste. Afortunadamente ella ha creado esa red social de apoyo en el trabajo.

Ha hablado con su jefe y uno de sus compañeros con quien trabaja codo a codo que tiene Trastorno Bipolar, les ha informado sobre lo que es la enfermedad y cómo pueden ayudarla en determinadas situaciones.

No hay grandes actos, sólo actos pequeños hechos con mucho amor. Madre Teresa de Calcuta

El que ellos los sepan nos permite tejer una red en la que no solo estoy yo pendiente de Nic. Dejo de estar preocupado todo el tiempo en todo momento. Porque prácticamente nos vemos 1 hora al día, y en esa hora a veces es difícil acompañarla y hacer con ella lo que sabemos que le funciona para recuperarse.

Así hay, en esos momentos más delicados, siempre alguien que me pueda dar aviso de que algo grave ha pasado. En el trabajo que pasa más de 7 horas diarias, por las tardes con su mejor amiga y yo por las noches.

Esto hace mucho más fácil un seguimiento y una recuperación. El distribuir esa responsabilidad, permitir aquellas personas cercanas y que aprecian a Nic se involucren.

Con toda esa ayuda, que tampoco hay que hacer demasiado, me quitan un gran peso de encima y sobre todo el estar preocupado por no saber si ha llegado al trabajo, si al salir a ido a casa o ha ido algún otro sitio, y ya por la noche si se toma la medicación, duerme, etc.

Vuelve la eutimia

Afortunadamente y gracias al esfuerzo de Nic, de salir a nadar, forzarse a hacer labores de casa y a pensar seriamente en que es lo que la motiva. Hoy la veo ya recuperada.

Si actuamos a tiempo, antes de que el episodio vaya a más, es más fácil salir, en menos tiempo.

Este cambio de estación a primavera en general a todos nos altera un poco los ánimos, y con Nic está demostrado de que le afecta el cambio de horario, el cambio tan repentino y drástico del tiempo.

El estar alerta y actuar a tiempo le ha permitido recuperarse en una semana más o menos.