Depresión ¿dolor del alma?

Hoy mientras caminábamos mi pareja me agradeció por los episodios depresivos en los que le he ayudado a recuperarse. Hace poco más de 4 años que dejó de vivir con sus padres, después vivió sola y hemos vivido juntos desde entonces. Entendí que hay una gran diferencia, probablemente sea más común de lo que parece en familiares cercanos, en que hacer y que decir una vez que aceptas y reconoces este padecimiento. Sus padres al parecer aún están en esa etapa, en la que no terminan de aceptar que será para toda la vida, que sólo lo podemos tratar.

Las frases ¡Ánimo! ¡No estés triste! O ¡Piensa positivamente! En un episodio realmente no ayudan. Lo veo como si a una persona que tiene una lesión en el brazo y le causa dolor le digas ¡piensa que no te duele! O ¡es sólo un rasguño! Ese dolor “del alma” es como un dolor físico, es causado por cierto órgano por algún daño y generalmente el individuo no puede tratarlo “con el poder mental”. Se requiere hacer algo. Cuanto veo que se siente mal y recuerdo que no hay ningún motivo, sólo le pregunto ¿te sientes triste?, acordamos que siempre me diría la verdad (y generalmente no pueden mentir en ese estado) entonces sólo queda echar manos a la obra, podemos salir a caminar, hacer de comer o cualquier otra actividad que la distraiga. Recuerdo una vez que la vi triste y llorando sentada en el borde de la cama y le dije desde la puerta, – ¡Ven! Ayúdame a lavar la vajilla – se levantó fuimos hacia la cocina y mientras preparaba la merienda ella lavaba, sin decir una sola palabra, al terminar ella sóla reconoció que se sentía mejor y pudimos sentarnos a comer a gusto. Prevenimos el episodio y una llamada al psiquiatra.

A los familiares, la depresión o la manía son los padecimientos de la enfermedad, de la misma manera que no le decimos a un diabético ¡piensa en que tus niveles de azúcar son bajos! Tampoco le podemos decir a un enfermo de Trastorno Bipolar que piense positivamente o que se calme. No lo puede hacer. Hay que ocuparse y emprender actividades que funcionan. Es cuando uno tiene que sacar la lista de “cosas que funcionan” y hacerlo.

Siestas, ¿amigas o enemigas?

No estoy completamente seguro que el tomar una siesta sea bueno para el ánimo de un bipolar. No tengo nada en contra de ellas, aunque yo personalmente tampoco me gusta tomarlas, en primera porque no descanso igual y en segunda si me debo levantar por algo no puedo conicliar el sueño, entonces prefiero no hacerlo. Mi mujer no toma sista todos los días, trata de que no sea así, a menos que tuvieramos que acostarnos tarde o levantarnos temprano para hacer algo. También debemos procurar que las siestas no sean mayores a 2 horas, creo que con una hora de siesta se puede descansar y reponer un poco lo de ese día. He visto que cuando toma siesta y además a dormido unos 10 horas, su estado de ánimo esta decaído, al menos durante ese día, quizá no sea el detonante principal pero tampoco estoy seguro si quiero investigarlo. Por lo menos hoy, sólo dormirá una hora.

Al mal ánimo, caminata

Hoy lo me he asegurado de que funciona, entre las cosas que funcionan como lo habíamos descrito hace algunos meses para evitar que mi mujere entrara en crisis, la caminata le puede ayudar a levantar el ánimo de un mal día. Hace un par de días no se sentía del todo bien, tomo una siesta de alrededor de 1 hora y media y yo no le tome importancia, habíamos estado despertabandonos más temprano de lo habitual y no le vi mayor problema. Al despertarse no estaba del ánimo normal (o al menos con el que se había ido a dormir), se levanto, comió y se fue al trabajo, pero sabía que algo no estaba bien.

Por la tarde ya su ánimo se había mejorado, así que acordamos que al día siguiente saldríamos a tomar una caminata, así que el día de ayer lo hicimos, nos tomó unos 45 minutos y mejoró un poco su ánimo. Hoy también lo hemos hecho, nos tomó un poco más cerca de hora y media, ya que fuimos a comprar algunas otras cosas, pero su ánimo va mejorando muchísimo. Acordamos que lo haríamos al menos 3 veces por semana, seguro que nos funcionará, hemos dejado de hacer ejercicio por que el clima no ayuda mucho, pero ya está acabando el invierno así que pronto retomaremos ese hábito.

Aprovechando los días buenos

Algo que he aprendido viviendo con una persona con Trastorno bipolar es a disfrutar los días buenos, en los que su estado de ánimo les permite socializar, salir, hablar y dejar un poco la rutina. Esta semana ha sido algo así, nuestra relación de pareja no cambio radicalmente, pero si disfrute mucho de mi mujer, aquella con quien me case y de la que estoy enamorado. Ver películas, leer un buen libro, realizar trámites, planear a mediano o largo plazo, salir con los amigos. Esto es posible porque intentamos seguir las recomendaciones, una rutina diaria, medicación y poco de ejercicio. En estos momentos es cuando me olvido por completo de lo que nos ha ocasionado el trastorno como personas, como hijos y como pareja y nos divertimos más de lo normal, deja de existir ese silencio que nos acompaña cuando está deprimida y nos reímos por cualquier nimiedad. Sacamos los mejor de nuestras frases pícaras que nos hacern reír tanto y nos generan un buen humor. Normalmente suele ser buena nuestra relación, pero en estos días donde no hay pródromos, alarmas en mi cabeza, preocupaciones la sensación de alivio y bienestar es lo mejor que hay.

El sexo también se puede planear

Hay un pequeño detalle con el sexo en pareja: La medicación puede matarlo. Generalmente los medicamentos tiene un efecto secundario que afecta la vida íntima de la pareja: baja líbido. Por lo que me dice mi pareja, no es de que no tengan “ganas” de hacerlo, es que simplemente “no se acuerdan”. La falta de sexo en pareja puede mermar las caricias y el acercamiento físico, porque no lo negaré me he sentido rechazado cuando simplemente ella no quiere hacerlo.

El día de ayer hemos llegado a un acuerdo, esto propuesto directamente por ella, después de haberse dado cuenta que llevamos casi una semana sin hacer el amor. El acuerdo es que habrá días en los que “toque”, los sábados, martes y jueves. Afortunadamente tenemos algunas horas al día juntos, para que no sea que alguno llegue del trabajo y “pum” a cumplir, nos vemos aproximadamente unas 5 horas todos los días, así que nos permite un juego previo. Esto lo vi como una invitación al cine o a tomar un café, quedas con alguien para salir y ahora quedo con mi mujer para tener sexo. Comenzamos ese mismo día y bueno ahora mañana “tocará” así que ya veremos con nos va con esta nueva modalidad.