Aprovechando los días buenos

Algo que he aprendido viviendo con una persona con Trastorno bipolar es a disfrutar los días buenos, en los que su estado de ánimo les permite socializar, salir, hablar y dejar un poco la rutina. Esta semana ha sido algo así, nuestra relación de pareja no cambio radicalmente, pero si disfrute mucho de mi mujer, aquella con quien me case y de la que estoy enamorado. Ver películas, leer un buen libro, realizar trámites, planear a mediano o largo plazo, salir con los amigos. Esto es posible porque intentamos seguir las recomendaciones, una rutina diaria, medicación y poco de ejercicio. En estos momentos es cuando me olvido por completo de lo que nos ha ocasionado el trastorno como personas, como hijos y como pareja y nos divertimos más de lo normal, deja de existir ese silencio que nos acompaña cuando está deprimida y nos reímos por cualquier nimiedad. Sacamos los mejor de nuestras frases pícaras que nos hacern reír tanto y nos generan un buen humor. Normalmente suele ser buena nuestra relación, pero en estos días donde no hay pródromos, alarmas en mi cabeza, preocupaciones la sensación de alivio y bienestar es lo mejor que hay.

El sexo también se puede planear

Hay un pequeño detalle con el sexo en pareja: La medicación puede matarlo. Generalmente los medicamentos tiene un efecto secundario que afecta la vida íntima de la pareja: baja líbido. Por lo que me dice mi pareja, no es de que no tengan “ganas” de hacerlo, es que simplemente “no se acuerdan”. La falta de sexo en pareja puede mermar las caricias y el acercamiento físico, porque no lo negaré me he sentido rechazado cuando simplemente ella no quiere hacerlo.

El día de ayer hemos llegado a un acuerdo, esto propuesto directamente por ella, después de haberse dado cuenta que llevamos casi una semana sin hacer el amor. El acuerdo es que habrá días en los que “toque”, los sábados, martes y jueves. Afortunadamente tenemos algunas horas al día juntos, para que no sea que alguno llegue del trabajo y “pum” a cumplir, nos vemos aproximadamente unas 5 horas todos los días, así que nos permite un juego previo. Esto lo vi como una invitación al cine o a tomar un café, quedas con alguien para salir y ahora quedo con mi mujer para tener sexo. Comenzamos ese mismo día y bueno ahora mañana “tocará” así que ya veremos con nos va con esta nueva modalidad.

Ella quiere cambiar la dosis de su medicación

Mi pareja me ha confesado que se siente un poco más alegre de lo normal. Ella sólo toma por el momento 10 mg de antidepresivo (Esertia) y 1000mg de Estabilizante (Depakine Chrono), el antidepresivo lo toma desde aproximadamente 15 días (a partir de su último episodio depresivo), y no toma ningún antipsicótico por el momento. Hace aproximadamente mes y medio tomó y dejó el Seroquel, estaba harta de tomar tanta medicación, sobre todo por los efectos secundarios (aumento de peso, temblores, malestar estomacal, irritabilidad, boca seca, aletargamiento) así que un día me propuso un trato, que dejaría de tomarlos pero el estabilizador lo seguría tomando. Lo hizo algunos días antes de que fuera la consulta con la psiquiatra. Ya en la consulta lo comentamos con la psiquiatra y dio el visto bueno, siempre y cuando se aumentara la dosis de estabilizador a 1000mg. Lo cual hasta hoy ha venido siendo.

Así que tenemos este dilema, la cita con la psiquiatra es aproximadamente dentro de un mes, canceló la de este porque tenía que ir a trabajar. Me ha confesado que ayer le consto trabajo conciliar el sueño, y se desperto a las 3 de la mañana y no podía conciliarlo nuevamente. Esto aunado a que se siente más “feliz” de lo normal le da razones suficientes para querer bajar la dosis. Normalmente esto no se debe realizar, todo cambio de dosis debe estar supervisada por su psiquiatra, pero ahora mismo sólo quiero que este bien. Mañana le diré que llame a su psiquiatra para que le comente, aunque yo sé que tomará solo 5 mg. Sólo necesito que esto esté documentado, por eso lo escribo, para decirlo en la próxima cita.

No sé que decirle, sólo quiero que esté bien, estos últimos 15 días la he visto mejor de ánimo, con energía y con ganas de hablar. Pero sí ella dice sentirse más “feliz”, pues algo habría que hacer.

Hacer nuevos amigos. ¿Tarea complicada?

He visto que preguntar, hablar, y relacionarse con otras personas no le es tan difícil cuando está estable (o en eutimia). Es capaz de llevar una relación de amistad o al menos de convivencia con diferentes personas. Sin embargo, puede en ocasiones sufran interrupciones o alejamiento, esto principalmente por variables en el estado de ánimo. No es que ya no quiera hablarles o le hayan hecho algún daño o hayan dicho algo malo sobre ella. El alejamiento muchas veces no tiene nada que ver con las amistades. El alejamiento generalmente se da por cambios en el estado de ánimo, generalmente de tristeza, aislamiento y baja autoestima. Lamentablemente esto es difícil de comprender para los demás cuando no se les ha hablado sobre la enfermedad. Y tampoco es una obligación ir diciendo por la calle que uno sufre esta u otra enfermedad. Por lo mismo creo que el inicio y el mantenimiento de relaciones de convivencia con terceros es un proceso delicado y que lleva su tiempo, realmente la persona afectada con el trastorno bipolar debe congeniar de manera excelente con las personas para que hay más contacto, llamadas, café, salidas al cine, invitación a casa, etc.

Desde que conozco a mi esposa, sólo he visto una vez que haya realmente estrechado fuertes lazos con una amiga, del trabajo por cierto y convivencia codo a codo literalmente. Le llevó alrededor de un mes, pero de estar juntas entre 8 y 10 horas al día. Esto les permitió hacer mejor su trabajo, conversar sobre sus inquietudes, problemas y hasta cotilleo común y corriente. Para uno también es dificíl hacer nuevos amigos, sobre todo cuando uno intenta dar y generar confianza, yo tampoco hice muchos amigos desde entonces, creo que uno también. Así que podría decir que estamos en igualdad de circunstancias y depende más de la personalidad que del estado de ánimo diario.

Episodio Depresivo Febrero 2010

Todos los días luchamos por evitarlos, pero aún así puede que sucedan. Este episodio tuvo como desencadenantes que le dije un poco molesto que no se estaba involucrando en el proyecto que tenemos una página web y que yo tenía que registrar todos los días su estado de ánimo. Y es que en las últimas semanas ella no había si quiera preguntado como iba. Lo único que hice fue decirle eso por la noche, ya que estabamos acostados y con las luces apagadas y fue donde comenzó.

Al otro día ya la veo aislarse, hablar poco, evitar la mirada, comer menos, los síntomas principales de un episodio próximo. Poco antes de llegar su hora para irse a la formación que tenía para el trabajo que había conseguido, decidió marcharse (con dos horas de anticipación), le dije hasta luego y se fue.

Al regresar una hora más tarde, se fue a la cama y se quedó ahí, no sé si durmiendo o llorando. Poco después se levantó y me ofreció hacer pasta, aunque la verdad yo ya estaba comiendo un bocadillo, así que le dije que no era necesario. Regreso a la cama y se recostó nuevamente.

A los 15 o 20 minutos antes de que llegara la hora de salir, le avisé la hora que era, sin respuesta. A los 10 minutos otra vez y me dijo que no iría a la formación. Fue entonces cuando me enojé y me asusté. Me enojé porque en un miniepisodio hace dos meses estaba preocupada por no encontrar trabajo y ahora lo dejaría por esto, además de que en éstas épocas no nos podemos dar el lujo de perder un trabajo, con sólo mi ingreso no nos alcanzaría para vivir. Así que comenzó todo. Me recuerdo diciéndole, – vamos levantate, tienes que ir a trabajar -, y ella negándose, aferrándose a las sábanas. Repitiéndo lo mismo, – levántate, tienes que ir, no nos podemos dar el lujo de perder este trabajo-, – sé que es difícil que te sientes triste, pero tienes que hacerlo, lo perderemos todo-. Ella se levanta y se encierra en el baño a llorar, y yo, pues a esperar, mientras le escribía a su madre en el messenger sobre el episodio para encontrar algún apoyo. A los pocos minutos sale del baño y se vuelve a echar en la cama.

Yo sabía lo importante que era ir a esa formación, porque era selectiva, aún no había contrato ni nada. Así que seguí insistiendo, mientras ella (más bien la enfermedad) respondía, – estás mejor sin mí, siempre lo arruino todo, será mejor que no estemos juntos- lo de siempre. En estos momentos realmente no tengo una esposa, la veo como si estuviera dentro de ese cuerpo y tuviera que rescatarla del trastorno, así que nada de lo que diga es cierto. Después de 2 o 3 intentos, (que le decía, descansaba, le volvía a decir, etc) accedió al menos a tomarse 20mg de su antidepresivo, (esto lo ha sugerido su psiquiatra, no ha sido automedicación). Mientras lo hacía yo ya tenía pensado ir a urgencias, ya había pasado alrededor de media hora y por supuesto que se había hecho tarde para la formación. Así que tomamos nuestras cosas y nos salimos. Al esperar el primer autobús me dijo que quería regresar a casa, pero le dije que no, que me tenía que acompañar. Subimos y durante el trayecto no intercambiamos ni una sola palabra, ni la mirada si quiera.

Al hacer el transbordo y mientras esperabamos el segundo autobús que nos llevaría urgencias, se resistió un poco más e insistió en regresar a casa. Me negué rotundamente, y ella me dijo que no quería ir a urgencias, mejor iría al trabajo. Así que cambiamos de sentido de la calle y esperamos el autobús que nos llevaría al trabajo (afortunadamente los dos trabajamos en la misma compañía, así que me vino bien). Para ese momento ella ya iba una hora tarde, así que acordamos por si llegarán a preguntar porque la tardanza, que había tenido problemas familiares. Entró y tomó su formación.

Al salir, ella tenía un dolor de cabeza horrible, así que regresamos pronto a casa, tampoco hablamos mucho, sólo le pregunté si se sentía mejor, a lo que contesto que sí. Ella necesitaba comer algo para que pudiera tomar la pastilla para el dolor de cabeza, que es algo fuerte para el estómago y debe tomarse siempre con alimentos. Desde ese día le preparé un pastillero con una pastilla de cada medicina que toma para emergencias, más una para el dolor de cabeza. Después de eso se durmió un poco más tranquila y yo también.

Al día siguiente ya se encontraba un poco mejor, digamos un 8 en su estado de ánimo. Tenía los efectos secundarios de la medicación, nauseas principalmente, pero se encontraba mucho mejor. Desde ese día y hasta la semana siguiente se ha encontrado mejor de ánimo, ha seguido tomándose el antidepresivo diariamente y se muestra menos irritable y hasta con un poco más de energía creo yo.

Tenemos nuestra próxima cita con el psquiatra apróximadamente en 1 mes, así que sólo nos queda esperar y seguir trabajando en ello.