Hacer nuevos amigos. ¿Tarea complicada?

He visto que preguntar, hablar, y relacionarse con otras personas no le es tan difícil cuando está estable (o en eutimia). Es capaz de llevar una relación de amistad o al menos de convivencia con diferentes personas. Sin embargo, puede en ocasiones sufran interrupciones o alejamiento, esto principalmente por variables en el estado de ánimo. No es que ya no quiera hablarles o le hayan hecho algún daño o hayan dicho algo malo sobre ella. El alejamiento muchas veces no tiene nada que ver con las amistades. El alejamiento generalmente se da por cambios en el estado de ánimo, generalmente de tristeza, aislamiento y baja autoestima. Lamentablemente esto es difícil de comprender para los demás cuando no se les ha hablado sobre la enfermedad. Y tampoco es una obligación ir diciendo por la calle que uno sufre esta u otra enfermedad. Por lo mismo creo que el inicio y el mantenimiento de relaciones de convivencia con terceros es un proceso delicado y que lleva su tiempo, realmente la persona afectada con el trastorno bipolar debe congeniar de manera excelente con las personas para que hay más contacto, llamadas, café, salidas al cine, invitación a casa, etc.

Desde que conozco a mi esposa, sólo he visto una vez que haya realmente estrechado fuertes lazos con una amiga, del trabajo por cierto y convivencia codo a codo literalmente. Le llevó alrededor de un mes, pero de estar juntas entre 8 y 10 horas al día. Esto les permitió hacer mejor su trabajo, conversar sobre sus inquietudes, problemas y hasta cotilleo común y corriente. Para uno también es dificíl hacer nuevos amigos, sobre todo cuando uno intenta dar y generar confianza, yo tampoco hice muchos amigos desde entonces, creo que uno también. Así que podría decir que estamos en igualdad de circunstancias y depende más de la personalidad que del estado de ánimo diario.

Episodio Depresivo Febrero 2010

Todos los días luchamos por evitarlos, pero aún así puede que sucedan. Este episodio tuvo como desencadenantes que le dije un poco molesto que no se estaba involucrando en el proyecto que tenemos una página web y que yo tenía que registrar todos los días su estado de ánimo. Y es que en las últimas semanas ella no había si quiera preguntado como iba. Lo único que hice fue decirle eso por la noche, ya que estabamos acostados y con las luces apagadas y fue donde comenzó.

Al otro día ya la veo aislarse, hablar poco, evitar la mirada, comer menos, los síntomas principales de un episodio próximo. Poco antes de llegar su hora para irse a la formación que tenía para el trabajo que había conseguido, decidió marcharse (con dos horas de anticipación), le dije hasta luego y se fue.

Al regresar una hora más tarde, se fue a la cama y se quedó ahí, no sé si durmiendo o llorando. Poco después se levantó y me ofreció hacer pasta, aunque la verdad yo ya estaba comiendo un bocadillo, así que le dije que no era necesario. Regreso a la cama y se recostó nuevamente.

A los 15 o 20 minutos antes de que llegara la hora de salir, le avisé la hora que era, sin respuesta. A los 10 minutos otra vez y me dijo que no iría a la formación. Fue entonces cuando me enojé y me asusté. Me enojé porque en un miniepisodio hace dos meses estaba preocupada por no encontrar trabajo y ahora lo dejaría por esto, además de que en éstas épocas no nos podemos dar el lujo de perder un trabajo, con sólo mi ingreso no nos alcanzaría para vivir. Así que comenzó todo. Me recuerdo diciéndole, – vamos levantate, tienes que ir a trabajar -, y ella negándose, aferrándose a las sábanas. Repitiéndo lo mismo, – levántate, tienes que ir, no nos podemos dar el lujo de perder este trabajo-, – sé que es difícil que te sientes triste, pero tienes que hacerlo, lo perderemos todo-. Ella se levanta y se encierra en el baño a llorar, y yo, pues a esperar, mientras le escribía a su madre en el messenger sobre el episodio para encontrar algún apoyo. A los pocos minutos sale del baño y se vuelve a echar en la cama.

Yo sabía lo importante que era ir a esa formación, porque era selectiva, aún no había contrato ni nada. Así que seguí insistiendo, mientras ella (más bien la enfermedad) respondía, – estás mejor sin mí, siempre lo arruino todo, será mejor que no estemos juntos- lo de siempre. En estos momentos realmente no tengo una esposa, la veo como si estuviera dentro de ese cuerpo y tuviera que rescatarla del trastorno, así que nada de lo que diga es cierto. Después de 2 o 3 intentos, (que le decía, descansaba, le volvía a decir, etc) accedió al menos a tomarse 20mg de su antidepresivo, (esto lo ha sugerido su psiquiatra, no ha sido automedicación). Mientras lo hacía yo ya tenía pensado ir a urgencias, ya había pasado alrededor de media hora y por supuesto que se había hecho tarde para la formación. Así que tomamos nuestras cosas y nos salimos. Al esperar el primer autobús me dijo que quería regresar a casa, pero le dije que no, que me tenía que acompañar. Subimos y durante el trayecto no intercambiamos ni una sola palabra, ni la mirada si quiera.

Al hacer el transbordo y mientras esperabamos el segundo autobús que nos llevaría urgencias, se resistió un poco más e insistió en regresar a casa. Me negué rotundamente, y ella me dijo que no quería ir a urgencias, mejor iría al trabajo. Así que cambiamos de sentido de la calle y esperamos el autobús que nos llevaría al trabajo (afortunadamente los dos trabajamos en la misma compañía, así que me vino bien). Para ese momento ella ya iba una hora tarde, así que acordamos por si llegarán a preguntar porque la tardanza, que había tenido problemas familiares. Entró y tomó su formación.

Al salir, ella tenía un dolor de cabeza horrible, así que regresamos pronto a casa, tampoco hablamos mucho, sólo le pregunté si se sentía mejor, a lo que contesto que sí. Ella necesitaba comer algo para que pudiera tomar la pastilla para el dolor de cabeza, que es algo fuerte para el estómago y debe tomarse siempre con alimentos. Desde ese día le preparé un pastillero con una pastilla de cada medicina que toma para emergencias, más una para el dolor de cabeza. Después de eso se durmió un poco más tranquila y yo también.

Al día siguiente ya se encontraba un poco mejor, digamos un 8 en su estado de ánimo. Tenía los efectos secundarios de la medicación, nauseas principalmente, pero se encontraba mucho mejor. Desde ese día y hasta la semana siguiente se ha encontrado mejor de ánimo, ha seguido tomándose el antidepresivo diariamente y se muestra menos irritable y hasta con un poco más de energía creo yo.

Tenemos nuestra próxima cita con el psquiatra apróximadamente en 1 mes, así que sólo nos queda esperar y seguir trabajando en ello.

Quieres verte más jóven. Cásate con un bipolar.

Recientemente conocimos a unos compañeros de trabajo quienes nos dijeron que nos veíamos entre 6 y 8 años más jóvenes, no nos creían cuando les dijimos nuestra edad real: 27 y 29. Creo que se lo podemos atrubuir a todos los “sacrificios” que en este matrimonio se tratan de llevar a cabo día con día, y es que son de libro.

  • Dormir y levantarse a la misma hora, durmiendo entre 8 y 10 hrs al día.
  • No beber alcohol, no fumar, no tomar “otras drogas”.
  • Comer sano.
  • Hacer ejercicio.

Esto lo intentamos llevar a cabo todos los días para que el estado de ánimo sea estable y evitar cualquier episodio.

Al inicio cuando comenzamos a vivir juntos no teníamos los estilos de vida que ahora llevamos, yo por ejemplo, dormía alrededor de 6 horas y generalmente me desvelaba. Conociendo un poco más este trastorno nos dimos cuenta que dormir 10 horas al día nos viene bien, ahora es dificil que podamos dormir menos. No echamos siesta, pero tenemos suficiente energía durante todo el día.

Ahora que llevamos una vida más sana, me siento mejor conmigo mismo, procuramos planear las actividades y realizarlas juntos (aún no tenemos hijos) y llevar un registro diario de su estado de ánimo y las cosas que le hacen sentir bien. Me imagino que esa es la clave para sentirnos y vernos de menor edad.

Convivir con el Trastorno Bipolar

Para quienes nos tocó convivir con el Trastorno Bipolar (TB) o antiguamente Trastorno maniaco-depresivo sabemos que no es tarea fácil, requiere de mucho amor, comprensión y paciencia. Esto cada día durante el tiempo que nosotros querramos. Porque nosotros no tenemos la enfermedad pero si la padecemos a diario, en mi caso, mi esposa tiene Trastorno Bipolar tipo II y hasta el día de hoy ha habido episodios en su mayoría depresivos, en los que hemos tenido que recurrir a urgencias o por lo menos llamar a su psiquiatra.

Este blog quiero que me ayude principalmente a mí, para ir expresando mis sentimientos, mis emociones la desesperación y angustia que puedo llegar a sufrir cuando llega un episodio. Así como para escribir los buenos momentos que tenemos y que me han servido de aliciente para continuar a su lado.

Somos una pareja joven (29 años) que vivimos juntos desde hace aproximadamente dos años y medio y tenemos poco más de un año de casados. Le han diagnosticado trastorno bipolar de hoy hace 5 meses, anteriormente teníamos la idea de que era Depresión Mayor (diagnósticada hace poco más de 3 años, sin embargo ha tenido episodios de hipomanía, por lo tanto el diagnóstico ha sido acertado. Si me preguntarán hoy si me hubiera casado con ella conociendo lo que hasta hoy he vivido, y lo que ahora sabemos de la enfermedad, yo diría por mucho que sí. No todo ha sido angustia y desesperación, afortunadamente nuestras personalidades han congeniado de una manera excelente e intentamos realizar “mini proyectos” que nos permitan tener siempre cosas nuevas que buscar y conseguir, no necesariamente económicas, sino de calidad de vida.