Que hacer??

Historias de Lectores

Tengo casi 4 años de casado, a mi esposa hace 6 meses que le diagnosticaron Trastorno Bipolar, su temor más grande en la vida era parecerse a su papá porque él tiene Trastorno Bipolar y creció con una imagen muy mala de eso.

Al momento que la diagnostican su mundo se derrumbó.

A partir de eso ella cambio drásticamente en 3 meses me pidió el divorcio y actualmente estamos separados yo no conocía el tema de la bipolaridad apenas hace 1 semana que empiezo a leer y me he dado cuenta de muchas cosas que son nuevas para mi.

Ella ya está medicada con litio y muchas pastillas más, la noto muy diferente (esto por qué nos vemos muy seguido).

Ella es muy indiferente conmigo no responde mensajes ni demuestra interés alguno por estar juntos.

Mi pregunta es que hago?? Que me aconsejan yo la amo con todo mi ser y quiero estar con ella en su tratamiento, sé a lo que me atengo pero quisiera sus opiniones. Gracias.

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Un viaje sin regreso

Historias de Lectores

Siempre fui una mujer muy activa, organizada, estructurada, siempre pensando que todo lo podía… Es más nunca quería ayuda, pensaba que nadie iba hacerlo como yo…. Utopías solo utopías…

2007

Y fue así que en el año 2007 todo comenzó a cambiar, de estar enchufada a 220 pasé a estar enchufada a -10 , si a -10….razones? No las sé… allí empezaron los mareos, luego el frio, los temblores, palpitaciones, angustias… Consulta con psiquiatra, diagnóstico: estrés y angustia.

Tratamiento: Medicación. Así pasaron unos años con alto y bajos, aparecieron las contracturas horribles y los síntomas se iban pero volvían con mayor intensidad y se iban y volvían….parecido a una montaña rusa.

El diagnóstico seguía siendo estrés y angustia y así pasaron los años con alguno que otro síntoma nuevo o mas intenso.

2013

Comenzaron los desvanecimientos, más en el trabajo, soy docente de primaria, le bajó la presión decían los doctores, está cansada. En abril de ese mismo año un momento muy desagradable, parada en el pizarrón trabajando con mis niños ese pequeño malestar se multiplico por mil, mareos, falta de aire, dolor en el pecho, llanto incontrolable y desmayo.

Me llevaron a casa después de haberme puesto una pastilla debajo de la lengua. Nueva consulta. Nuevo diagnóstico: CRISIS DE PÁNICO GRAVE Y DEPRESIÓN AGUDA ya no era mas estrés ni angustia. Esas palabras daban miedo escucharlas. Nuevo tratamiento: pastillas, más pastillas, más pastillas con las cuales fui perdiendo el sentido de la realidad. Unas cuantas horas en el cuarto, después un día, después diez y fueron 6 meses sin salir de mi cuarto, el miedo se apoderaba de mí manejándome a su antojo como a una marioneta y ahí me perdí.

Pasaron 3 años, alguna que otra cosa recuerdo pero nada me sirve para cambiar mi opinión sobre que fueron años donde estuve muerta en vida. Recuerdo  ver a mi familia llevarme de un profesional a otro donde cada uno cambiaba una, dos o toda la medicación.

2015

Nueva doctora, nuevo diagnóstico, nuevo tratamiento: TRASTORNO BIPOLAR. ¡Que era eso por dios! ¿De que se trataba? ¿Se curaba? De a poco fueron apareciendo preguntas para conocer un poquito mas de. Con eso, llegó el momento de reintegrarme a la sociedad, al trabajo, no a la escuela , no podía trabajar con niños entonces trabajo administrativo.

Fue pasando el tiempo y pude empezar a darme cuenta del significado de mi enfermedad, poco a poco busqué información, la terapia fue mi sombra, mi todo. Continuaron las crisis de pánico, una peor que la otra y así sucesivamente. Mi salidas casa -trabajo, casa – dr , el miedo y yo, yo y el miedo.

Todo esto junto a el malestar de mi familia y amigos, no entendían y aún siguen sin comprender. Añoran aquella persona todo el tiempo, a veces también la añoro pero sé que se fue y no volverá jamás. Ahora en proceso de divorcio después de 30 años, se cansó, nunca entendió la enfermedad, ni quiso entenderla.

Y con ese divorcio otras cosas perdí pero estoy segura de que también gané algo “SER YO MISMA Y OCUPARME DE MI, QUERERME“. Por todo lo que expresé es que llamé a esta publicación, viaje sin regreso.

NUNCA MAS VOLVEREMOS A SER LOS DE ANTES, LA VIDA NOS QUITO EL PRIVILEGIO DE PODER ELEGIR

 

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Vivir y/o padecer a un bipolar

Historias de Lectores

Hola, tanto tiempo sin pasar y exponer lo que pasa por mi vida. Ya estamos a 25 de enero de 2018 y aun se vale desear lo mejor para este nuevo año, así que lo hago y espero que sea de lo mejor para nosotros los BP y para quienes nos padecen… Vengo de leer un post de Chak Chak aquí les dejo el link.

Me pareció muy interesante lo que plantea y le dejé el siguiente comentario que quise también exponer aquí. Que fuerte es para quien nos “padece” tener que lidiar con nosotros…

El año pasado, por el mes de octubre comenté con mi psicóloga un tema que quería me ayudara a aterrizar. El tema era ir organizándome para en un futuro, a no se qué plazo yo tomara la decisión de irme, de dejar a mi esposo y que cada uno siguiera su camino, eso significaría incluso regresar a mi país de origen.

La idea la planteé y surgió en un momento de “normalidad”, no estaba ni en depresión, ni en manía. La respuesta después de escuchar mis planteamientos y el por qué de la idea fue: es su decisión, no se precipite, usted está clara de porqué lo desea hacer y es propio que lo haga. Les dije que no era algo de hacer ya, pero si quizá en un tiempo y que quería prepararme y preparar a mi esposo, tema que obvio ya había mencionado a él y por un tema en particular entre los dos. Valga la pena anotar que es un excelente hombre, ser humano, hijo, padre de sus hijos y ni qué decir como esposo.

La psicóloga sugirió comentarlo con el psiquiatra (creo que quiso descartar un episodio de manía), y así lo hice, lo comenté con el psiquiatra. Misma respuesta de la psicóloga y no hubo cambio en el medicamento… eso lo anoto es porque “certifica” que estaba totalmente “normal” al comentar mi idea y manejo de la misma. Luego, al comentarlo con mi médica general (quise comentarlo con ella voluntariamente, y porque le tengo confianza y siempre he recibido respuestas y comentarios muy acertados de su parte). Es una mujer muy empática, de gran calidad humana y profesional.

Recuerdo muy bien, cuando se enteró de mi diagnóstico bipolar, ella lo detectó, pero no dijo nada y de inmediato me derivó al especialista a través de una política de gobierno en el país que vivo, que es más por llevar una estadística de los “chifladitos”, que por dar una ayuda real, bueno finalmente el estado poco y nada puede hacer o le interesa hacer.

Yo soy de las que piensa que nadie va a hacer nada, eso me corresponde a mí, y a mis cercanos, pobres de ellos… que al final vuelvo a insistir: son los que nos padecen.

Vuelvo al tema de mi doctora y de cómo siempre he percibido de ella un aprecio y cariño especial, es más siempre me llamó la atención el cómo vi que le entristeció ante mi diagnóstico definitivo de bipolaridad. Ella me habló de que tenía cercanos con ésta “enfermedad” y que entendía el tema.

Algunas veces al ver que el medicamento no ayudaba, antes bien me estaba intoxicando, tuvo la valentía de pedirme que exigiera el cambio del medicamento (cosa que muy pocos hacen, por no comprometerse o por no entrar en conflicto con un colega de otra especialidad y más en una ciudad pequeña donde todos se conocen). Estoy segura incluso que ella se comunicó con mi psiquiatra sin que yo supiera, pero lo supe, lo intuí, el psiquiatra lo dejó entrever sin querer creo jajaja…

Cuando me comentó que tenía cercanos con bipolaridad, siempre pensé que quizá sería algún familiar, ya que cuando yo le hablaba de cómo me sentía, ella empatizaba y hasta se le aguaban los ojos. Con el tiempo descubrí que era su esposo el diagnosticado con bipolaridad y con crisis muy fuertes y seguidas. Supuse lo de su esposo al verlo un día entrar a la consulta de mi psiquiatra, y luego lo confirmé cuando también le conté a ella de mi deseo de prepararme mentalmente para un día separarme, irme, regresar a mis orígenes, a mi vida.

Ella con mucho cariño y una mirada que me cuesta olvidar me dijo: ustedes se aman, tu esposo te ama y mucho (ella nos atiende a los dos y siempre ha sido muy especial con nosotros, sin dejar de ser profesional), yo diría que nos conoce y mucho.

Luego de la charla y mi planteamiento me sugirió ponerme en el lugar de mi esposo, de entender lo que es vivir con un bipolar, del amor que debe haber para tolerar, acompañar, entender, soportar!!!. Y cerró su diálogo diciéndome, te lo digo porque yo lo entiendo: mi esposo es bipolar.

Me asombré sin asombrarme (ya lo sabía o intuía), y agradecí su sinceridad y generosidad al decírmelo, al confidenciarmelo y al instarme a pensar no solo en mí, o lo que quiero para mí, o lo que le quiero evitar al otro.

Finalmente nadie se queda donde no le gusta estar, junto a quien no ama… y eso parece le sucede a mi esposo, a nuestros padres, hermanos, amigos o a esos valientes que PADECEN a un bipolar. Siempre pensé en eso, y cuando sé de alguien enfermo pregunto primero por el cuidador, y luego por el enfermo, ya que sé que olvidamos al que cuida y padece, y solo nos centramos en el que siente el dolor, la angustia, la espera a la mejoría, el que se toma el remedio, pero si hay alguien que también se enferma es el que acompaña y se envalentona para hacerse “cargo” de ese otro que es un karma en algunos casos.

La verdad siempre lo pensé para otro tipo de enfermedades: pobre cuidador, pero no lo pensaba en el caso de la familia del bipolar. Está bueno de vez en cuando pensar en ellos, en su drama, en lo que viven, sufren, sienten, anhelan, desean, incluso en su justo derecho de querer bajarse del bus y decirnos SIGUE TU CAMINO, o sentarse más cerquita y decir: VAMOS QUE PA´LANTE ES LA COSA… Vale la pena reflexionar sobre el tema. https://simplemente-bp.blogspot.com/

 

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Para toda la vida

Historias de Lectores

Hola a todos, bueno hace un tiempo encontré este lugar y por dios! todas las historias que leí y en cada una de ellas encontraba el consuelo de saber que hay gente que puede entender lo que es vivir con una pareja con Trastorno Bipolar.

Gracias a cada persona que escribió, fue de mucha ayuda para mi saber como llevaban sus vidas conviviendo con esto.

Mi historia: Mucho de parecido de las que ya contaron. Va a hacer 3 años, conocí una mujer y desde nuestra primera sita, sentimos enamorarnos. Fue tan fuerte, que nos extrañábamos mucho y después de 1 mes y medio nos fuimos a vivir juntos! yo estaba encantado de haber encontrado una mujer independiente, llena de energía, romántica, llena de luz y de amor (¿Hipomanía?).

Tal es así, que después de vivir juntos 2 meses le propuse casamiento! y si! nos casamos 6 meses después! En ese transcurso, yo comencé a notar cambios en sus estados de animo, días en los en los que me contaba que se sentía débil, o media depre. También ya hacia un tiempo que notaba un carácter muy fuerte cuando le decía algo que no le gustaba. Realmente le daban enojos que wau!, con el paso del tiempo hicieron que comience a cuidar o pensar varias veces que palabras usar o como decir las cosas.

En fin, yo lo asociaba a su carácter y nos casamos! y nos fuimos de luna de miel. Pasada esa etapa, con el tiempo comencé a notar que en algunos aspectos comenzaba a ser una persona más fría. En sus gestos, en sus besos, en la intimidad. Es como que no había que pedir un permiso previo para ver si podíamos estar juntos, o tocarla de tal manera.

Pasaron los meses, y de vez en cuando me contaba que cuando se despertaba por las mañanas había veces que se sentía angustiada y no sabia por que, que a veces no sentía ganas de hacer cosas, que no le encontraba el sentido a su vida, que se sentía fracasada en lo que hacia, y esto yo lo notaba. Así como también notaba que sus enojos tomaban mayor dimensión cuando se generaba alguna discusión, decía cosas muy hirientes o fuertes. Yo no entendía por que tan fuerte reacción a cosas que eran menores.

Después de mas de 1 años y medio, ella dejo su actividad y frente a esto pusimos una tienda de ropa. Esto la motivo y había días que se despertaba a las 4 o a las 5 a.m por que estaba muy motivaba con este proyecto. Desde ya no se la podía contradecir en mucho de lo que pensaba. Resumiendo el negocio estuvo abierto unos 8 meses ya que no generaba lo suficiente y esto desde ya le generaba enojos y frustraciones, por lo que luego de convencerla que estábamos perdiendo dinero decidimos cerrarlo, lo que sin querer la frustro mucho más.

Durante el próximo mes, comencé a notar que estaba bebiendo un tanto en exceso, en la cena tomábamos vino, pero a veces llegaba yo de trabajar y ella estaba en la cama recostada. Yo ya me daba cuenta que estaba tomando durante el día también. Entonces un día le dije: amor, creo que estamos bebiendo demasiado tendríamos que comenzar a tomar menos, no te parece? y estallo!!! un enojo de cabra, como que la había tratado de alcohólica y se vino una discusión de la madre de dios!

Este fue el principio del fin, yo hacia terapia (por el estrés de mi trabajo y mi vida personal) y mí analista ya suponía algo de esto con lo que yo le contaba. Al día siguiente al llegar a casa, luego de mi terapia, ingreso a la casa y veo todas las teclas para encender las luces cubiertas con cintas. Ella en la habitación acostada. No entendía por que habría puesto cintas en todas las teclas? por la noche se levanto el enojo seguía y mucho no hablamos.

La mañana siguiente le propuse salir un rato por la mañana para calamar los ánimos, y acepto. Al volver a casa, fue nuevamente a acostarse y comenzó a decirme que no pierda mas mi tiempo con ella, que no valía la pena y me contó lo que había hecho: El día anterior, había bebido 2 botellas de vino mezcladas con clonazepam, luego del mediodía se encerró en la casa y tapo las aberturas y abrió las llaves de gas!!! Estuvo algunas horas así, hasta que creyó que yo ya estaba por volver del trabajo y como pudo, luego de darse un golpe en una caída, cerro todo, puso cintas en las teclas de luz para que yo no las encendiera y se fue a la cama.

Esa misma noche, mientras yo dormía, intento cortarse las venas, pues se hizo unos 8 o 10 cortes por brazo con un tipo de navaja de afeitar. Cuando me lo contaba, estaba con una remera de mangas largas que la cubría, y me mostró sus brazos. Había dejado una carta para su madre y una para mi.

Realmente me sentí morir no podía entender por que había hecho algo así, pues al día siguiente le pedí a su madre que vena a casa y consulte a mi analista y tuve que llamar a una guardia psiquiátrica.

Llego el doctor, estaba la madre, su hermano (que decían no entender por que hizo algo así 🙂 ) y el doctor la quiso internar. Ellos se opusieron, yo consentí y nos derivaron a otro doctor mientras ella tenia que estar con acompañamiento 24 hrs. Fuimos al turno del nuevo psiquiatra y luego de entrevistarla durante casi 1 hora, nos dice a su madre y a mí que ella sufría de una enfermedad que se llama Trastorno Bipolar.

A partir de ahí nos derivaron a una doctora psiquiatra quien comenzaría a tratarla. Pues bien, resumiendo, los 3 primeros meses de tratamiento fueron una lucha para que lo acepte, de hecho, salia de las sesiones con su doctora enojada por que no la dejaba tomar alcohol.

Después del 3er mes, llegaba navidad y tras una discusión se fue a lo de su madre y me dijo que seguiría con el tratamiento y que su madre y su hermano lo sabían y estaban de acuerdo. En fin, luego de luchar y hablar con la familia los convencí de continuar. En fin 3 meses después misma situación, ella comenzó a tomar alcohol sin autorización y no quería que le cuente a su doctora, desde ya, a veces ella quería condicionarme antes de ir a su sesión ya que siempre la acompañaba.

Esto trabajo nuevas discusiones y volvió a irse a la casa de la madre, obviamente no se había llevado su medicación. Por lo que al otro día, le dije a su madre: mira que no se llevo la medicación y no la esta tomando, y la madre me responde: ¡Si, ya se lo de la medicación!

A posterior, ella tomo la postura de no seguir con el tratamiento ya que ella no sentía que tenga esta enfermedad, que ella es así y que es su carácter y su familia la apoyaba en la decisión que había tomado y que yo tenia que aceptar lo mismo.

Llame a su psiquiatra y le conté lo que estaba pesando, a lo que me dijo que la teníamos que internar. Y como? si ella y su familia no quieren? En fin, con todo el dolor del mundo en mi alma y mi corazón me puse firme y le dije que si no continuaba con el tratamiento, no había posibilidad de continuar una vida juntos, que la amaba y no podía dejar que se autodestruya, no podía ser cómplice de algo así como lo estaba siendo su familia, después de 2 intentos de suicidio.

En fin ella no cedió, y yo tampoco por más que me moría por dentro. Firmamos el divorcio, y ella me reclamaba que yo la había dejado por que no la aceptaba como ella es que su familia si la acepta, que ella es así y que no podía vivir tomando pastillas para darme el gusto a mí.

Pasaron 3 meses de esta ruptura, y realmente estoy destruido, estaba totalmente enamorado, la quería a mi lado para toda la vida, estuvimos a puntos de buscar un hijo. Pero después de los intentos de suicido y el diagnostico medico, no podía hacer de cuenta que nada de esto había sucedido, no podía negarlo.

Sinceramente esto me destrozo sigo después de 3 meses realmente sin alma, la extraño, quisiera haber podido estar con ella, yo estaba dispuesto a acompañarla de por vida con el tratamiento.

En fin, Nos casamos para toda la vida, y aunque físicamente no estemos juntos, esto me ha marcado… para toda la vida 🙁

PD: perdón por lo extenso y eso que omití muchooos detalles. Gracias a todos.

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Estos largos inviernos

Los episodios depresivos más fuertes que ha tenido Nic en los últimos años, es por estas fechas.

Esta temporada es la crítica para Nic. Los episodios de depresión que suele tener suelen ser en Febrero, Marzo y Abril. Yo lo achaco a la larga temporada invernal, menos horas de sol, mal tiempo, menos actividad, más horas en casa. Se nota mucho la diferencia desde que se hace el cambio de horario que es en Octubre.

La depresión es una enfermedad silenciosa, va ganando terreno conforme van pasando los días, se le nota más apagada, menos habladora, con la mirada esquiva. Lo que da a pensar que podría está molesta, cansada o estresada.

 

Eso me hace pensar a mi si he hecho algo malo, si he dicho algo que no debía, o si está pasando algo en nuestra relación, que me ha dejado de querer, que le he dejado de importar. Lo cual me hace estar a mi también ensimismado en mis pensamientos, alejado de ella, sin tocarla tan apenas porque hay pocas respuestas positivas que me refuercen que la hago sentir cómoda.

 

Hace tiempo ella lo que hacía era dormir, pasar todo su tiempo libre acostada en el sofá o en la cama, era muy difícil hacer que saliera de ese estado. Me costaba muchísimo hacer que ella se levantara, tenía que insistir varias veces, durante varios días, que saliera a caminar, que se duchara, que tomara la medicación.

 

Estos largos inviernos
Estos largos inviernos
Hoy es bastante distinto, ya no estoy yo solo ocupándome de ello. Ella se ha hecho responsable, ha dado un paso al frente sabe lo que es bueno en esas circunstancias. No duerme siestas, no se queda en casa, hace ejercicio. Intenta no caer más profundo con pequeñas acciones, que aunque le cuestan mucho esfuerzo y fuerza de voluntad, no las deja de hacer, y sobre todo no tengo yo que preocuparme más de lo que debería, no me causa angustia, ni miedo, ni estrés.

 

Tiene también un círculo cercano en su trabajo que sabe que tiene Trastorno Bipolar y están pendientes de esos cambios de estado de ánimo, le preguntan si se siente bien. Solo ese pequeño gesto, la hace pararse a pensar si es ella o es la enfermedad la que está al mando. Sumado a las preguntas que le hago yo y su amiga más cercana fuera del entorno laboral.

 

Porque no se da cuenta, la depresión ataca sigilosamente y va tomando el control de las decisiones, pone un filtro a la percepción de la vida, un filtro que va siendo cada vez más opaco.

 

Estás temporadas son cíclicas, cada año en nuestro caso, pero al saberlo estamos prevenidos, y no por eso deja de ser menos peligroso, hay que tener “un ojo al gato”, es parte de la vida que llevamos, lo mismo sería si fuese otra enfermedad, hacerse analíticas, medir la presión, controlar el azúcar, cualquier enfermedad crónica se necesitan prevenciones y cuidados, aunque aquí en lugar de doler el cuerpo, duele el alma.