Vivir y/o padecer a un bipolar

Historias de Lectores

Hola, tanto tiempo sin pasar y exponer lo que pasa por mi vida. Ya estamos a 25 de enero de 2018 y aun se vale desear lo mejor para este nuevo año, así que lo hago y espero que sea de lo mejor para nosotros los BP y para quienes nos padecen… Vengo de leer un post de Chak Chak aquí les dejo el link.

Me pareció muy interesante lo que plantea y le dejé el siguiente comentario que quise también exponer aquí. Que fuerte es para quien nos “padece” tener que lidiar con nosotros…

El año pasado, por el mes de octubre comenté con mi psicóloga un tema que quería me ayudara a aterrizar. El tema era ir organizándome para en un futuro, a no se qué plazo yo tomara la decisión de irme, de dejar a mi esposo y que cada uno siguiera su camino, eso significaría incluso regresar a mi país de origen.

La idea la planteé y surgió en un momento de “normalidad”, no estaba ni en depresión, ni en manía. La respuesta después de escuchar mis planteamientos y el por qué de la idea fue: es su decisión, no se precipite, usted está clara de porqué lo desea hacer y es propio que lo haga. Les dije que no era algo de hacer ya, pero si quizá en un tiempo y que quería prepararme y preparar a mi esposo, tema que obvio ya había mencionado a él y por un tema en particular entre los dos. Valga la pena anotar que es un excelente hombre, ser humano, hijo, padre de sus hijos y ni qué decir como esposo.

La psicóloga sugirió comentarlo con el psiquiatra (creo que quiso descartar un episodio de manía), y así lo hice, lo comenté con el psiquiatra. Misma respuesta de la psicóloga y no hubo cambio en el medicamento… eso lo anoto es porque “certifica” que estaba totalmente “normal” al comentar mi idea y manejo de la misma. Luego, al comentarlo con mi médica general (quise comentarlo con ella voluntariamente, y porque le tengo confianza y siempre he recibido respuestas y comentarios muy acertados de su parte). Es una mujer muy empática, de gran calidad humana y profesional.

Recuerdo muy bien, cuando se enteró de mi diagnóstico bipolar, ella lo detectó, pero no dijo nada y de inmediato me derivó al especialista a través de una política de gobierno en el país que vivo, que es más por llevar una estadística de los “chifladitos”, que por dar una ayuda real, bueno finalmente el estado poco y nada puede hacer o le interesa hacer.

Yo soy de las que piensa que nadie va a hacer nada, eso me corresponde a mí, y a mis cercanos, pobres de ellos… que al final vuelvo a insistir: son los que nos padecen.

Vuelvo al tema de mi doctora y de cómo siempre he percibido de ella un aprecio y cariño especial, es más siempre me llamó la atención el cómo vi que le entristeció ante mi diagnóstico definitivo de bipolaridad. Ella me habló de que tenía cercanos con ésta “enfermedad” y que entendía el tema.

Algunas veces al ver que el medicamento no ayudaba, antes bien me estaba intoxicando, tuvo la valentía de pedirme que exigiera el cambio del medicamento (cosa que muy pocos hacen, por no comprometerse o por no entrar en conflicto con un colega de otra especialidad y más en una ciudad pequeña donde todos se conocen). Estoy segura incluso que ella se comunicó con mi psiquiatra sin que yo supiera, pero lo supe, lo intuí, el psiquiatra lo dejó entrever sin querer creo jajaja…

Cuando me comentó que tenía cercanos con bipolaridad, siempre pensé que quizá sería algún familiar, ya que cuando yo le hablaba de cómo me sentía, ella empatizaba y hasta se le aguaban los ojos. Con el tiempo descubrí que era su esposo el diagnosticado con bipolaridad y con crisis muy fuertes y seguidas. Supuse lo de su esposo al verlo un día entrar a la consulta de mi psiquiatra, y luego lo confirmé cuando también le conté a ella de mi deseo de prepararme mentalmente para un día separarme, irme, regresar a mis orígenes, a mi vida.

Ella con mucho cariño y una mirada que me cuesta olvidar me dijo: ustedes se aman, tu esposo te ama y mucho (ella nos atiende a los dos y siempre ha sido muy especial con nosotros, sin dejar de ser profesional), yo diría que nos conoce y mucho.

Luego de la charla y mi planteamiento me sugirió ponerme en el lugar de mi esposo, de entender lo que es vivir con un bipolar, del amor que debe haber para tolerar, acompañar, entender, soportar!!!. Y cerró su diálogo diciéndome, te lo digo porque yo lo entiendo: mi esposo es bipolar.

Me asombré sin asombrarme (ya lo sabía o intuía), y agradecí su sinceridad y generosidad al decírmelo, al confidenciarmelo y al instarme a pensar no solo en mí, o lo que quiero para mí, o lo que le quiero evitar al otro.

Finalmente nadie se queda donde no le gusta estar, junto a quien no ama… y eso parece le sucede a mi esposo, a nuestros padres, hermanos, amigos o a esos valientes que PADECEN a un bipolar. Siempre pensé en eso, y cuando sé de alguien enfermo pregunto primero por el cuidador, y luego por el enfermo, ya que sé que olvidamos al que cuida y padece, y solo nos centramos en el que siente el dolor, la angustia, la espera a la mejoría, el que se toma el remedio, pero si hay alguien que también se enferma es el que acompaña y se envalentona para hacerse “cargo” de ese otro que es un karma en algunos casos.

La verdad siempre lo pensé para otro tipo de enfermedades: pobre cuidador, pero no lo pensaba en el caso de la familia del bipolar. Está bueno de vez en cuando pensar en ellos, en su drama, en lo que viven, sufren, sienten, anhelan, desean, incluso en su justo derecho de querer bajarse del bus y decirnos SIGUE TU CAMINO, o sentarse más cerquita y decir: VAMOS QUE PA´LANTE ES LA COSA… Vale la pena reflexionar sobre el tema. https://simplemente-bp.blogspot.com/

 

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