Un viaje sin regreso

Historias de Lectores

Siempre fui una mujer muy activa, organizada, estructurada, siempre pensando que todo lo podía… Es más nunca quería ayuda, pensaba que nadie iba hacerlo como yo…. Utopías solo utopías…

2007

Y fue así que en el año 2007 todo comenzó a cambiar, de estar enchufada a 220 pasé a estar enchufada a -10 , si a -10….razones? No las sé… allí empezaron los mareos, luego el frio, los temblores, palpitaciones, angustias… Consulta con psiquiatra, diagnóstico: estrés y angustia.

Tratamiento: Medicación. Así pasaron unos años con alto y bajos, aparecieron las contracturas horribles y los síntomas se iban pero volvían con mayor intensidad y se iban y volvían….parecido a una montaña rusa.

El diagnóstico seguía siendo estrés y angustia y así pasaron los años con alguno que otro síntoma nuevo o mas intenso.

2013

Comenzaron los desvanecimientos, más en el trabajo, soy docente de primaria, le bajó la presión decían los doctores, está cansada. En abril de ese mismo año un momento muy desagradable, parada en el pizarrón trabajando con mis niños ese pequeño malestar se multiplico por mil, mareos, falta de aire, dolor en el pecho, llanto incontrolable y desmayo.

Me llevaron a casa después de haberme puesto una pastilla debajo de la lengua. Nueva consulta. Nuevo diagnóstico: CRISIS DE PÁNICO GRAVE Y DEPRESIÓN AGUDA ya no era mas estrés ni angustia. Esas palabras daban miedo escucharlas. Nuevo tratamiento: pastillas, más pastillas, más pastillas con las cuales fui perdiendo el sentido de la realidad. Unas cuantas horas en el cuarto, después un día, después diez y fueron 6 meses sin salir de mi cuarto, el miedo se apoderaba de mí manejándome a su antojo como a una marioneta y ahí me perdí.

Pasaron 3 años, alguna que otra cosa recuerdo pero nada me sirve para cambiar mi opinión sobre que fueron años donde estuve muerta en vida. Recuerdo  ver a mi familia llevarme de un profesional a otro donde cada uno cambiaba una, dos o toda la medicación.

2015

Nueva doctora, nuevo diagnóstico, nuevo tratamiento: TRASTORNO BIPOLAR. ¡Que era eso por dios! ¿De que se trataba? ¿Se curaba? De a poco fueron apareciendo preguntas para conocer un poquito mas de. Con eso, llegó el momento de reintegrarme a la sociedad, al trabajo, no a la escuela , no podía trabajar con niños entonces trabajo administrativo.

Fue pasando el tiempo y pude empezar a darme cuenta del significado de mi enfermedad, poco a poco busqué información, la terapia fue mi sombra, mi todo. Continuaron las crisis de pánico, una peor que la otra y así sucesivamente. Mi salidas casa -trabajo, casa – dr , el miedo y yo, yo y el miedo.

Todo esto junto a el malestar de mi familia y amigos, no entendían y aún siguen sin comprender. Añoran aquella persona todo el tiempo, a veces también la añoro pero sé que se fue y no volverá jamás. Ahora en proceso de divorcio después de 30 años, se cansó, nunca entendió la enfermedad, ni quiso entenderla.

Y con ese divorcio otras cosas perdí pero estoy segura de que también gané algo “SER YO MISMA Y OCUPARME DE MI, QUERERME“. Por todo lo que expresé es que llamé a esta publicación, viaje sin regreso.

NUNCA MAS VOLVEREMOS A SER LOS DE ANTES, LA VIDA NOS QUITO EL PRIVILEGIO DE PODER ELEGIR

 

Si quieres compartir tu historia, es totalmente anónimo. Te ayudará a desahogarte y a otras personas.

Estos largos inviernos

Los episodios depresivos más fuertes que ha tenido Nic en los últimos años, es por estas fechas.

Esta temporada es la crítica para Nic. Los episodios de depresión que suele tener suelen ser en Febrero, Marzo y Abril. Yo lo achaco a la larga temporada invernal, menos horas de sol, mal tiempo, menos actividad, más horas en casa. Se nota mucho la diferencia desde que se hace el cambio de horario que es en Octubre.

La depresión es una enfermedad silenciosa, va ganando terreno conforme van pasando los días, se le nota más apagada, menos habladora, con la mirada esquiva. Lo que da a pensar que podría está molesta, cansada o estresada.

 

Eso me hace pensar a mi si he hecho algo malo, si he dicho algo que no debía, o si está pasando algo en nuestra relación, que me ha dejado de querer, que le he dejado de importar. Lo cual me hace estar a mi también ensimismado en mis pensamientos, alejado de ella, sin tocarla tan apenas porque hay pocas respuestas positivas que me refuercen que la hago sentir cómoda.

 

Hace tiempo ella lo que hacía era dormir, pasar todo su tiempo libre acostada en el sofá o en la cama, era muy difícil hacer que saliera de ese estado. Me costaba muchísimo hacer que ella se levantara, tenía que insistir varias veces, durante varios días, que saliera a caminar, que se duchara, que tomara la medicación.

 

Estos largos inviernos
Estos largos inviernos
Hoy es bastante distinto, ya no estoy yo solo ocupándome de ello. Ella se ha hecho responsable, ha dado un paso al frente sabe lo que es bueno en esas circunstancias. No duerme siestas, no se queda en casa, hace ejercicio. Intenta no caer más profundo con pequeñas acciones, que aunque le cuestan mucho esfuerzo y fuerza de voluntad, no las deja de hacer, y sobre todo no tengo yo que preocuparme más de lo que debería, no me causa angustia, ni miedo, ni estrés.

 

Tiene también un círculo cercano en su trabajo que sabe que tiene Trastorno Bipolar y están pendientes de esos cambios de estado de ánimo, le preguntan si se siente bien. Solo ese pequeño gesto, la hace pararse a pensar si es ella o es la enfermedad la que está al mando. Sumado a las preguntas que le hago yo y su amiga más cercana fuera del entorno laboral.

 

Porque no se da cuenta, la depresión ataca sigilosamente y va tomando el control de las decisiones, pone un filtro a la percepción de la vida, un filtro que va siendo cada vez más opaco.

 

Estás temporadas son cíclicas, cada año en nuestro caso, pero al saberlo estamos prevenidos, y no por eso deja de ser menos peligroso, hay que tener “un ojo al gato”, es parte de la vida que llevamos, lo mismo sería si fuese otra enfermedad, hacerse analíticas, medir la presión, controlar el azúcar, cualquier enfermedad crónica se necesitan prevenciones y cuidados, aunque aquí en lugar de doler el cuerpo, duele el alma.

 

¿Debería o no comenzar a tomar un antidepresivo?

Comenzaba a deprimirme que decidí hacer una lista, de lo que sucedería si comenzara a tomar un antidepresivo, en este caso Escitalopram.

Cuando identificas que estás deprimido sabes que tienes que hacer algo, cambiar algo. Modificar algo en tu conducta, en tus hábitos, en tu alimentación, en tu horario. Yo lo he estado intentando durante unos días, pero sin que el estado de ánimo mejorara.

Tenía esa energía para hacer actividades: Salía a caminar con las chicas, no deje de ir a trabajar, comía a mis horas, incluso seguía entrenando sin faltar un solo día. Pero algo no iba bien, no disfrutaba hacerlo, no tenía ninguna motivación, solía preguntarme ¿Para que hago esto? ¿Porqué lo hago?

Simplemente lo hacía porque era mi rutina.

Comenzaba también a estar un poco irritable, poco hablador, no me interesaba ni pensaba en sexo. No quería hablar con nadie, tenía una ansiedad por pensar en no estar haciendo lo que debería hacer. Si iba a entrenar, pensaba que debería estar en casa ordenando y limpiando un poco. Si me quedaba en casa y limpiaba, me culpaba por no haber entrenado ese día. No estaba cerca de Nic, dejamos prácticamente de tocarnos, de besarnos, de abrazarnos.

El año pasado ya había ido a la médica de cabecera a hablar del tema (cuando me sentía vacío, esa sensación tan horrible), pero me decía que era algo normal, que era estacional, que hasta que no pasaran 2 semanas, no se podía considerar depresión.

No quería la baja ni mucho menos. Simplemente quería, quizá que me escucharan, quizá que me dieran un aliciente, que me mostraran el camino a la recuperación. No me recetó ningún medicamento, fue sólo una charla. Me dijo que hiciera ejercicio que con los días mejoraría. Esa vez dio resultado, a los días mejoré y no fue necesario tomar nada.

Esta vez no fue así, no fui a su consulta. Lo comenté con Nic, le pregunté que como me veía, le dije también como me sentía, que era lo que pasaba por mi cabeza. Solía minimizar la gravedad de la situación, de que yo no podía alcanzar por mucho los niveles de depresión que ella puede sentir, que lo mío no era para tanto, que con cambiar las actividades podía salir de este agujero. Pero no era así, los días pasaban y me sentía más infeliz, pocas cosas tenía sentido, había perdido esa alegría, sonreía menos y prácticamente si no tenía, no quería salir de casa.

Nic insistió un poco sobre la idea de tomar, yo también pensaba en tomar un antidepresivo. Escitalopram, ya que al no haber ido al médico, no tenía ninguna receta (cosa que no recomiendo, siempre digo de ir al médico y aquí estoy yo auto-medicándome). Así que decidí hacer una lista, de lo que sucedería si tomara un antidepresivo (Escitalopram).

¿Porque creo que estoy deprimido?

  • No tengo, no siento motivación alguna por las cosas que hago.
  • Me cuesta mucho levantarme, cuando antes tenía ganas de que fuera el día siguiente para empezar a hacer mis cosas.
  • Tengo mucha ansiedad, me adentro en mis pensamientos, y hablo poco.
  • No tengo ganas de ver a nadie, ni estar con nadie en mi tiempo libre.
  • Llega el fin de semana y no tengo motivación alguna para hacer algo distinto.
  • Porque hablo cada vez menos con Nic, me da igual si la veo o no. La echo de menos cada vez menos.
  • Me cuesta concentrarme cuando leo, o tengo que poner atención a algo. No demasiado, hay momentos o días en los que pasa más.
  • El trabajo bien, de momento no ha afectado, mis actividades en general también bien. Crossfit y salir a correr. La comida bien, estoy comiendo correctamente. me despierto algunas noches, me cuesta volver a conciliar el sueño y me tengo que ir a la otra habitación a leer, pasada una hora me vuelvo a dormir.
  • Es como ansiedad, a veces pienso cosas del trabajo, otras veces nada, simplemente me despierto, como si ya hubiera amanecido, porque me encuentro descansado. Pero debo seguir durmiendo.
Debería o no tomar un antidepresivo
Debería o no tomar un antidepresivo

¿Debería o no debería comenzar a tomar un antidepresivo (Escitalopram)?

Por que NO debería:

  • No me gusta el hecho de tomar un antidepresivo, por el simple hecho de sentirme un poco mal.
  • Se me hace demasiado, una solución demasiado drástica y sobre-dimensionada para lo que estoy viviendo.
  • No me lo ha recetado ningún médico. Es automedicación. No estoy seguro que sea para mi, ni para resolver mi problema.
  • Vendrán los efectos secundarios, baja libido, me daría igual si voy o no a correr.
  • El médico difícilmente me recetaría así como así antidepresivos.

Por qué SI debería:

  • Comenzaría por 5mg. Y con eso debería tener.
  • Podría poner desde un inicio una fecha límite.
  • Me ayudará a ver las cosas de distinta manera, a pasar esta temporada.
  • Evitará a que vaya a peor, que sea más profunda esta depresión (si puede llamarse así).

Está claro no tienen el mismo peso cada una de los motivos por los cuales debería o no tomarlos. Pero es para aclararme, para tener las ideas y quizá para convencerme si no estaba convencido. Si ya había probado cambiar mis hábitos y no había servido de nada, podía probar tomar antidepresivo (Escitalopram)

Es así, sigo sin estar seguro de hacerlo. Lo tendré que hablar con Nic.