Vivir y/o padecer a un bipolar

Historias de Lectores

Hola, tanto tiempo sin pasar y exponer lo que pasa por mi vida. Ya estamos a 25 de enero de 2018 y aun se vale desear lo mejor para este nuevo año, así que lo hago y espero que sea de lo mejor para nosotros los BP y para quienes nos padecen… Vengo de leer un post de Chak Chak aquí les dejo el link.

Me pareció muy interesante lo que plantea y le dejé el siguiente comentario que quise también exponer aquí. Que fuerte es para quien nos “padece” tener que lidiar con nosotros…

El año pasado, por el mes de octubre comenté con mi psicóloga un tema que quería me ayudara a aterrizar. El tema era ir organizándome para en un futuro, a no se qué plazo yo tomara la decisión de irme, de dejar a mi esposo y que cada uno siguiera su camino, eso significaría incluso regresar a mi país de origen.

La idea la planteé y surgió en un momento de “normalidad”, no estaba ni en depresión, ni en manía. La respuesta después de escuchar mis planteamientos y el por qué de la idea fue: es su decisión, no se precipite, usted está clara de porqué lo desea hacer y es propio que lo haga. Les dije que no era algo de hacer ya, pero si quizá en un tiempo y que quería prepararme y preparar a mi esposo, tema que obvio ya había mencionado a él y por un tema en particular entre los dos. Valga la pena anotar que es un excelente hombre, ser humano, hijo, padre de sus hijos y ni qué decir como esposo.

La psicóloga sugirió comentarlo con el psiquiatra (creo que quiso descartar un episodio de manía), y así lo hice, lo comenté con el psiquiatra. Misma respuesta de la psicóloga y no hubo cambio en el medicamento… eso lo anoto es porque “certifica” que estaba totalmente “normal” al comentar mi idea y manejo de la misma. Luego, al comentarlo con mi médica general (quise comentarlo con ella voluntariamente, y porque le tengo confianza y siempre he recibido respuestas y comentarios muy acertados de su parte). Es una mujer muy empática, de gran calidad humana y profesional.

Recuerdo muy bien, cuando se enteró de mi diagnóstico bipolar, ella lo detectó, pero no dijo nada y de inmediato me derivó al especialista a través de una política de gobierno en el país que vivo, que es más por llevar una estadística de los “chifladitos”, que por dar una ayuda real, bueno finalmente el estado poco y nada puede hacer o le interesa hacer.

Yo soy de las que piensa que nadie va a hacer nada, eso me corresponde a mí, y a mis cercanos, pobres de ellos… que al final vuelvo a insistir: son los que nos padecen.

Vuelvo al tema de mi doctora y de cómo siempre he percibido de ella un aprecio y cariño especial, es más siempre me llamó la atención el cómo vi que le entristeció ante mi diagnóstico definitivo de bipolaridad. Ella me habló de que tenía cercanos con ésta “enfermedad” y que entendía el tema.

Algunas veces al ver que el medicamento no ayudaba, antes bien me estaba intoxicando, tuvo la valentía de pedirme que exigiera el cambio del medicamento (cosa que muy pocos hacen, por no comprometerse o por no entrar en conflicto con un colega de otra especialidad y más en una ciudad pequeña donde todos se conocen). Estoy segura incluso que ella se comunicó con mi psiquiatra sin que yo supiera, pero lo supe, lo intuí, el psiquiatra lo dejó entrever sin querer creo jajaja…

Cuando me comentó que tenía cercanos con bipolaridad, siempre pensé que quizá sería algún familiar, ya que cuando yo le hablaba de cómo me sentía, ella empatizaba y hasta se le aguaban los ojos. Con el tiempo descubrí que era su esposo el diagnosticado con bipolaridad y con crisis muy fuertes y seguidas. Supuse lo de su esposo al verlo un día entrar a la consulta de mi psiquiatra, y luego lo confirmé cuando también le conté a ella de mi deseo de prepararme mentalmente para un día separarme, irme, regresar a mis orígenes, a mi vida.

Ella con mucho cariño y una mirada que me cuesta olvidar me dijo: ustedes se aman, tu esposo te ama y mucho (ella nos atiende a los dos y siempre ha sido muy especial con nosotros, sin dejar de ser profesional), yo diría que nos conoce y mucho.

Luego de la charla y mi planteamiento me sugirió ponerme en el lugar de mi esposo, de entender lo que es vivir con un bipolar, del amor que debe haber para tolerar, acompañar, entender, soportar!!!. Y cerró su diálogo diciéndome, te lo digo porque yo lo entiendo: mi esposo es bipolar.

Me asombré sin asombrarme (ya lo sabía o intuía), y agradecí su sinceridad y generosidad al decírmelo, al confidenciarmelo y al instarme a pensar no solo en mí, o lo que quiero para mí, o lo que le quiero evitar al otro.

Finalmente nadie se queda donde no le gusta estar, junto a quien no ama… y eso parece le sucede a mi esposo, a nuestros padres, hermanos, amigos o a esos valientes que PADECEN a un bipolar. Siempre pensé en eso, y cuando sé de alguien enfermo pregunto primero por el cuidador, y luego por el enfermo, ya que sé que olvidamos al que cuida y padece, y solo nos centramos en el que siente el dolor, la angustia, la espera a la mejoría, el que se toma el remedio, pero si hay alguien que también se enferma es el que acompaña y se envalentona para hacerse “cargo” de ese otro que es un karma en algunos casos.

La verdad siempre lo pensé para otro tipo de enfermedades: pobre cuidador, pero no lo pensaba en el caso de la familia del bipolar. Está bueno de vez en cuando pensar en ellos, en su drama, en lo que viven, sufren, sienten, anhelan, desean, incluso en su justo derecho de querer bajarse del bus y decirnos SIGUE TU CAMINO, o sentarse más cerquita y decir: VAMOS QUE PA´LANTE ES LA COSA… Vale la pena reflexionar sobre el tema. https://simplemente-bp.blogspot.com/

 

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Para toda la vida

Historias de Lectores

Hola a todos, bueno hace un tiempo encontré este lugar y por dios! todas las historias que leí y en cada una de ellas encontraba el consuelo de saber que hay gente que puede entender lo que es vivir con una pareja con Trastorno Bipolar.

Gracias a cada persona que escribió, fue de mucha ayuda para mi saber como llevaban sus vidas conviviendo con esto.

Mi historia: Mucho de parecido de las que ya contaron. Va a hacer 3 años, conocí una mujer y desde nuestra primera sita, sentimos enamorarnos. Fue tan fuerte, que nos extrañábamos mucho y después de 1 mes y medio nos fuimos a vivir juntos! yo estaba encantado de haber encontrado una mujer independiente, llena de energía, romántica, llena de luz y de amor (¿Hipomanía?).

Tal es así, que después de vivir juntos 2 meses le propuse casamiento! y si! nos casamos 6 meses después! En ese transcurso, yo comencé a notar cambios en sus estados de animo, días en los en los que me contaba que se sentía débil, o media depre. También ya hacia un tiempo que notaba un carácter muy fuerte cuando le decía algo que no le gustaba. Realmente le daban enojos que wau!, con el paso del tiempo hicieron que comience a cuidar o pensar varias veces que palabras usar o como decir las cosas.

En fin, yo lo asociaba a su carácter y nos casamos! y nos fuimos de luna de miel. Pasada esa etapa, con el tiempo comencé a notar que en algunos aspectos comenzaba a ser una persona más fría. En sus gestos, en sus besos, en la intimidad. Es como que no había que pedir un permiso previo para ver si podíamos estar juntos, o tocarla de tal manera.

Pasaron los meses, y de vez en cuando me contaba que cuando se despertaba por las mañanas había veces que se sentía angustiada y no sabia por que, que a veces no sentía ganas de hacer cosas, que no le encontraba el sentido a su vida, que se sentía fracasada en lo que hacia, y esto yo lo notaba. Así como también notaba que sus enojos tomaban mayor dimensión cuando se generaba alguna discusión, decía cosas muy hirientes o fuertes. Yo no entendía por que tan fuerte reacción a cosas que eran menores.

Después de mas de 1 años y medio, ella dejo su actividad y frente a esto pusimos una tienda de ropa. Esto la motivo y había días que se despertaba a las 4 o a las 5 a.m por que estaba muy motivaba con este proyecto. Desde ya no se la podía contradecir en mucho de lo que pensaba. Resumiendo el negocio estuvo abierto unos 8 meses ya que no generaba lo suficiente y esto desde ya le generaba enojos y frustraciones, por lo que luego de convencerla que estábamos perdiendo dinero decidimos cerrarlo, lo que sin querer la frustro mucho más.

Durante el próximo mes, comencé a notar que estaba bebiendo un tanto en exceso, en la cena tomábamos vino, pero a veces llegaba yo de trabajar y ella estaba en la cama recostada. Yo ya me daba cuenta que estaba tomando durante el día también. Entonces un día le dije: amor, creo que estamos bebiendo demasiado tendríamos que comenzar a tomar menos, no te parece? y estallo!!! un enojo de cabra, como que la había tratado de alcohólica y se vino una discusión de la madre de dios!

Este fue el principio del fin, yo hacia terapia (por el estrés de mi trabajo y mi vida personal) y mí analista ya suponía algo de esto con lo que yo le contaba. Al día siguiente al llegar a casa, luego de mi terapia, ingreso a la casa y veo todas las teclas para encender las luces cubiertas con cintas. Ella en la habitación acostada. No entendía por que habría puesto cintas en todas las teclas? por la noche se levanto el enojo seguía y mucho no hablamos.

La mañana siguiente le propuse salir un rato por la mañana para calamar los ánimos, y acepto. Al volver a casa, fue nuevamente a acostarse y comenzó a decirme que no pierda mas mi tiempo con ella, que no valía la pena y me contó lo que había hecho: El día anterior, había bebido 2 botellas de vino mezcladas con clonazepam, luego del mediodía se encerró en la casa y tapo las aberturas y abrió las llaves de gas!!! Estuvo algunas horas así, hasta que creyó que yo ya estaba por volver del trabajo y como pudo, luego de darse un golpe en una caída, cerro todo, puso cintas en las teclas de luz para que yo no las encendiera y se fue a la cama.

Esa misma noche, mientras yo dormía, intento cortarse las venas, pues se hizo unos 8 o 10 cortes por brazo con un tipo de navaja de afeitar. Cuando me lo contaba, estaba con una remera de mangas largas que la cubría, y me mostró sus brazos. Había dejado una carta para su madre y una para mi.

Realmente me sentí morir no podía entender por que había hecho algo así, pues al día siguiente le pedí a su madre que vena a casa y consulte a mi analista y tuve que llamar a una guardia psiquiátrica.

Llego el doctor, estaba la madre, su hermano (que decían no entender por que hizo algo así 🙂 ) y el doctor la quiso internar. Ellos se opusieron, yo consentí y nos derivaron a otro doctor mientras ella tenia que estar con acompañamiento 24 hrs. Fuimos al turno del nuevo psiquiatra y luego de entrevistarla durante casi 1 hora, nos dice a su madre y a mí que ella sufría de una enfermedad que se llama Trastorno Bipolar.

A partir de ahí nos derivaron a una doctora psiquiatra quien comenzaría a tratarla. Pues bien, resumiendo, los 3 primeros meses de tratamiento fueron una lucha para que lo acepte, de hecho, salia de las sesiones con su doctora enojada por que no la dejaba tomar alcohol.

Después del 3er mes, llegaba navidad y tras una discusión se fue a lo de su madre y me dijo que seguiría con el tratamiento y que su madre y su hermano lo sabían y estaban de acuerdo. En fin, luego de luchar y hablar con la familia los convencí de continuar. En fin 3 meses después misma situación, ella comenzó a tomar alcohol sin autorización y no quería que le cuente a su doctora, desde ya, a veces ella quería condicionarme antes de ir a su sesión ya que siempre la acompañaba.

Esto trabajo nuevas discusiones y volvió a irse a la casa de la madre, obviamente no se había llevado su medicación. Por lo que al otro día, le dije a su madre: mira que no se llevo la medicación y no la esta tomando, y la madre me responde: ¡Si, ya se lo de la medicación!

A posterior, ella tomo la postura de no seguir con el tratamiento ya que ella no sentía que tenga esta enfermedad, que ella es así y que es su carácter y su familia la apoyaba en la decisión que había tomado y que yo tenia que aceptar lo mismo.

Llame a su psiquiatra y le conté lo que estaba pesando, a lo que me dijo que la teníamos que internar. Y como? si ella y su familia no quieren? En fin, con todo el dolor del mundo en mi alma y mi corazón me puse firme y le dije que si no continuaba con el tratamiento, no había posibilidad de continuar una vida juntos, que la amaba y no podía dejar que se autodestruya, no podía ser cómplice de algo así como lo estaba siendo su familia, después de 2 intentos de suicidio.

En fin ella no cedió, y yo tampoco por más que me moría por dentro. Firmamos el divorcio, y ella me reclamaba que yo la había dejado por que no la aceptaba como ella es que su familia si la acepta, que ella es así y que no podía vivir tomando pastillas para darme el gusto a mí.

Pasaron 3 meses de esta ruptura, y realmente estoy destruido, estaba totalmente enamorado, la quería a mi lado para toda la vida, estuvimos a puntos de buscar un hijo. Pero después de los intentos de suicido y el diagnostico medico, no podía hacer de cuenta que nada de esto había sucedido, no podía negarlo.

Sinceramente esto me destrozo sigo después de 3 meses realmente sin alma, la extraño, quisiera haber podido estar con ella, yo estaba dispuesto a acompañarla de por vida con el tratamiento.

En fin, Nos casamos para toda la vida, y aunque físicamente no estemos juntos, esto me ha marcado… para toda la vida 🙁

PD: perdón por lo extenso y eso que omití muchooos detalles. Gracias a todos.

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Estos largos inviernos

Los episodios depresivos más fuertes que ha tenido Nic en los últimos años, es por estas fechas.

Esta temporada es la crítica para Nic. Los episodios de depresión que suele tener suelen ser en Febrero, Marzo y Abril. Yo lo achaco a la larga temporada invernal, menos horas de sol, mal tiempo, menos actividad, más horas en casa. Se nota mucho la diferencia desde que se hace el cambio de horario que es en Octubre.

La depresión es una enfermedad silenciosa, va ganando terreno conforme van pasando los días, se le nota más apagada, menos habladora, con la mirada esquiva. Lo que da a pensar que podría está molesta, cansada o estresada.

 

Eso me hace pensar a mi si he hecho algo malo, si he dicho algo que no debía, o si está pasando algo en nuestra relación, que me ha dejado de querer, que le he dejado de importar. Lo cual me hace estar a mi también ensimismado en mis pensamientos, alejado de ella, sin tocarla tan apenas porque hay pocas respuestas positivas que me refuercen que la hago sentir cómoda.

 

Hace tiempo ella lo que hacía era dormir, pasar todo su tiempo libre acostada en el sofá o en la cama, era muy difícil hacer que saliera de ese estado. Me costaba muchísimo hacer que ella se levantara, tenía que insistir varias veces, durante varios días, que saliera a caminar, que se duchara, que tomara la medicación.

 

Estos largos inviernos
Estos largos inviernos
Hoy es bastante distinto, ya no estoy yo solo ocupándome de ello. Ella se ha hecho responsable, ha dado un paso al frente sabe lo que es bueno en esas circunstancias. No duerme siestas, no se queda en casa, hace ejercicio. Intenta no caer más profundo con pequeñas acciones, que aunque le cuestan mucho esfuerzo y fuerza de voluntad, no las deja de hacer, y sobre todo no tengo yo que preocuparme más de lo que debería, no me causa angustia, ni miedo, ni estrés.

 

Tiene también un círculo cercano en su trabajo que sabe que tiene Trastorno Bipolar y están pendientes de esos cambios de estado de ánimo, le preguntan si se siente bien. Solo ese pequeño gesto, la hace pararse a pensar si es ella o es la enfermedad la que está al mando. Sumado a las preguntas que le hago yo y su amiga más cercana fuera del entorno laboral.

 

Porque no se da cuenta, la depresión ataca sigilosamente y va tomando el control de las decisiones, pone un filtro a la percepción de la vida, un filtro que va siendo cada vez más opaco.

 

Estás temporadas son cíclicas, cada año en nuestro caso, pero al saberlo estamos prevenidos, y no por eso deja de ser menos peligroso, hay que tener “un ojo al gato”, es parte de la vida que llevamos, lo mismo sería si fuese otra enfermedad, hacerse analíticas, medir la presión, controlar el azúcar, cualquier enfermedad crónica se necesitan prevenciones y cuidados, aunque aquí en lugar de doler el cuerpo, duele el alma.

 

Mis primeros 15 días con antidepresivos

Día 1 ​(Miércoles 4 octubre)

Hoy comienzo a tomar 5 mg de Escitalopram.

Día 2 Jueves

Hora de toma 9:37

Por la noche tuve muchos sueños, soñé sobre el trabajo, que estaba atendiendo clientes. He sacado a las perritas y aún pensaba en los clientes a los que atendí el día anterior en el trabajo. Era como ansiedad.

No sé si es la medicación, pero hoy al salir a correr por la mañana he sentido el sol más fuerte, he necesitado parar para tomar un poco de agua de la fuente, hacían 28 grados y quizá no había bebido suficiente agua por la mañana. Pero me ha costado más que otros días, me he sentido más cansado. Los 10km creo que los he hecho a una media de 6’ y de pulsaciones de 170. Me he sentido más sensible al la luz del sol.

Día 3 Viernes

Hora de toma: 10:00

Anoche he vuelto a soñar mucho: El trabajo. Me he despertado a las 3 a.m., a hacer pis. Me sentía descansado, la cabeza no me paraba, era pensar en esto y aquello, lo que había sucedido el día anterior: unos clientes con los que había discutido por qué se les había dado una oferta equivocada.

Me volví a dormir después de mucho rato, seguía soñando, me desperté, me volví a dormir. Ahora son las 7:56 y tengo los ojos cansados, arenosos. Tengo hambre.
De normal las pulsaciones por la noche están entre 43 y 65, anoche entre 51 y 75. Lo sé por el Samsung Gear Fit 2 que llevo.

14:07

Me siento un poco nervioso, como con poco más de energía, llevo ya 2 cafés y no sé si es bueno. Mañana no tomaré más que descafeinado. Además tengo acidez, puede ser porque llevo varias horas sin comer.

16:27
Hacer de vientre. El escitalopram me cambia las horas en las que suelo hacer mis deposiciones. Cuando antes era 1 o 2. Ahora son dos, quizá 3 veces las que vaya en menos de 24 horas. Pero la sensación es distinta, es un poco sentimiento de descontrol, de ganas de tener un váter cerca, de volver a casa pronto. De incertidumbre, en cualquier momento se puede volver incontenible, que no ha sucedido, he aguantado más de 1 hora desde la primera sensación.

Un nudo en el estómago, ansiedad, es como si mi mente y mi cuerpo fueran a distinto ritmo, como si estuvieran en diferentes estaciones, no van de la mano, no se acompañan. Nerviosismo y no puedo estar quieto. Este tercer café me lo he tomado descafeinado, quizá deba dejar de tomar por un tiempo.

Lo que si es un hecho es que voy sintiéndome mejor de ánimo.

23:30
Después de 20 días hemos vuelto a tener relaciones, es muchísimo tiempo, quizá no habíamos pasado tanto tiempo sin tener sexo. Puedo decir que con la medicación, me ha costado más excitarme, como que sentía más control, quizá hasta hubiera podido parar y decir decir: “Ahora vuelvo, voy a tomar agua”.

Me ha quitado esa sensación de descontrol que se tiene al tener un orgasmo. Como sin hubiera un límite superior en el nivel de excitación que sentía. Luego el orgasmo ha sido menos intenso, como si lo sintiera en otra parte del cerebro, la duración ha sido la misma. Y he perdido sensibilidad.

Día 4 Sábado

Hora de toma 10:30

8:54
He dormido mejor, de un tirón, no me he despertado hasta las 8:30, quizá por qué duermo mucho mejor  después de tener sexo, un relajante gratuito.

¿Sensibilidad al sol? Quizá con el medicamento soy más sensible a los rayos del sol, como si me quemaran.

14:51
Al comer siento un nudo en el estómago, una sensación de satisfecho, como si hubiera comido mientras estoy muy nervioso/ansioso por algo. No paro de mover la pierna y tengo menos apetito. Nic dice que ya estoy comiendo más que en los días anteriores.

La hamburguesa del McDonalds la he saboreado de manera distinta, como si algún sabor fuera poco intenso y otro mucho. El tabaco me sabe distinto, me causa hasta cierta repulsión, no logro terminármelo.

Hemos ido a un Outlet y al Decathlon, luego a comer al McDonalds y más tarde al cine a ver la película de “It”. Hacía mucho tiempo que no pasábamos tanto tiempo fuera de casa, normalmente solemos ir a dar una vuelta tomar algo y volver a las 4 horas. Esta vez desde las 11 hasta las 19:30.

Me ha dado remordimiento dejar a la perritas (Patxi y Kelly) solas tanto tiempo.
La hemos pasado bien, nos hemos comprado la ropa de invierno, yo un par de chaquetas.  Que ya me hacia falta, sobre todo corta vientos. Esta vez no me ha dado remordimiento gastar esa cantidad de dinero en ropa, normalmente suelo pensármelo mucho, y en ocasiones no llego a comprar nada por ese sentimiento de culpa.

Día 5 Domingo

11:34
He dormido bien, de tirón hasta las 8:30. Me siento descansado, luego me he podido volver a dormir hasta casi las 10.
Con el antidepresivo me siento menos ansioso. Salimos ayer con una compañera de trabajo de Nic, su madre y un par de amigos suyos (que también llevan 10 años juntos) y sentí menos “ansiedad social”.

Me suele pasar que tengo esos pensamientos que tengo de cómo van a ser las cosas, cuántos irán, cómo serán, de que se hablará, como será el sitio. Y después de la reunión los pensamientos de si he hablado mucho, poco, si he dicho algo que no debí haber dicho, si me he comportado de esta u otra manera. Es como darle un repaso mirando punto por punto como me he desenvuelto socialmente.

También durante la cena me he sentido mejor, no me he ensimismado tanto, me he sentido más desenvuelto, más yo.
Me he despertado con menos hambre, hasta Nic se ha sorprendido de no estar tan serio antes del desayuno, cuando el hambre hace que me ponga de mal humor.

Voy sintiendo ya la mejoría del estado de ánimo.

Nos hemos dormido una siesta, he dormido poco, menos de media hora, la lavadora aún no había terminado. Luego vi una película ( Blue Velvet)

Los domingos por la tarde no quiero hablar con nadie, no me dan ganas de hacer nada. He bajado a las perritas mientras Nic limpiaba, luego preparé la comida de mañana porque ella también tenía pocas ganas. Aunque siguió limpiando y planchando. Desde hace mucho que es así, no contesto a las llamadas ni me apetece llamar a mi madre.

Mis primeros 15 días con antidepresivos
Mis primeros 15 días con antidepresivos
Día 6 Lunes

Hora de toma 9:30 ~
He dormido mejor, de hecho he dormido 10 horas. Los lunes siempre me cuesta levantarme, con los fines de semana que tengo, que son prácticamente el domingo y lunes por la mañana.

No sé si es una sensación mía, pero me cuesta llevar el tiempo. Antes podía más o menos calcular la hora que era, más menos 10 minutos, dependiendo de lo que iba haciendo en el día, e ir mirando el reloj o el móvil. Pero ahora hago algo y han pasado más minutos de los que calculaba, como si hubiera pasado más rápido, como si mis pensamientos fueran más envolventes y perdiera esa noción.

Desde que comencé con el antidepresivo no he tomado nada de alcohol. Intentaré seguir así, para no afectar más a los efectos secundarios ni la intensidad. Desde hace 3 días solo he tomado el primer café de la mañana y el resto han sido descafeinados. Sino me encuentro demasiado nervioso.

Día 7 Martes

Hora de toma 8:30~
He dormido bien, me he despertado a las 7:30, y levantado pasadas las 8. Descansado, de un tirón, ya vuelve todo a la normalidad. Seguramente he soñado pero no lo recuerdo, no me he dado cuenta cuando se ha ido Nic.

He salido a correr 10 km con las perritas, una hora aproximadamente. Ahora no me siento nada ansioso, muy tranquilo.

Creo que es momento para repensar muchas cosas, esos pensamientos e ideas que me hacen estar ansioso. Como por ejemplo ¿Como será mi vida en 5 o 10 años? ¿ Seguiré teniendo el mismo empleo? ¿Tengo que buscar otros ingresos? ¿Debo aprovechar todo el tiempo, hacer cursos, escuchar noticias, podcast, escribir, hacer ejercicio?  Los pensamientos que me dicen que no debo perder el tiempo, que es un día entre semana. Que debo ahorrar, no gastar nada, no salir, registrar todo lo que hago en mi diario, debo encender el ordenador, leer, dedicarle tiempo al blog. Que tengo que seguir un horario, salir a correr a las 10 de la mañana ya es demasiado tarde, he perdido la mañana. Dedicaré media hora a ordenar la casa.
Eso es lo que me pasa por la cabeza mientras tengo tiempo libre, sino es un pensamiento es otro, me hace esclavo, me pone ansioso, me impide disfrutar.

Día 8 Miércoles

Hora de toma 9:00
Hoy me he despertado a las 4 a.m., y he tardado media hora en volver a dormir. El trabajo, había un par de cosas que me daban vuelta la cabeza, una la promoción de para un par de 2 clientes, que decían que no podían registrarse y había algo más. Ahora no lo recuerdo, di varias vueltas, me levanté a hacer pis, pero al final pude volver a dormir. Me he despertado a las 8 y levantado a las 8:30. Me ha costado levantarme pero he ido a yoga.

22:02:00
Tengo un ligero dolor de cabeza, quizá sea provocado por la poca iluminación que hay en el trabajo, se nota más oscuro, y ya de por si la luz de la tienda es fría. Hoy lo he sentido peor.

Día 9 Jueves

Hora de toma 10:20
Nic se sorprende de que ya no me pongo de mal humor. Normalmente por la mañana, los días de descanso (domingo o festivos) si me levanto antes de las 9 suelo sacar a las perritas a pasear pero regreso con mucha hambre. Siempre pienso que Nic ya esté despierta y preparando el desayuno, lo que pocas veces pasa. Pero si no, el hambre me transforma y comienzo a ponerme de mal humor. Hoy no ha sido así, he vuelto, no he sentido tanta hambre, la he despertado con unos besos y me he puesto a hacer el desayuno (antes alguna vez también lo hacía, no es la primera vez).

Después me ha dicho que se sorprende porque no sabe ahora mi reacción, piensa que puedo estar de mal humor, pero no es así, estoy de buenas y eso le desconcierta.
He podido dormir de tirón, he soñado, me he acordado de mi sueño. Según el Gear Fit 2 de Samsung, inmóvil he estado 4:30, Ligero, 2:40 e inquieto 1:30. Un total de 8:40 de las 23:42 a las 8:22

Día 10 Viernes

Hora de toma: 10:00~
He dormido 9 horas, 4:30 inmóvil, lo cual vuelve a lo que era normal antes de iniciar a tomar el antidepresivo.
Siento como todo se va normalizando, mi cabeza y mi cuerpo ya van sincronizados, están en el mismo canal. Tengo menos ansiedad, menos pensamientos de culpa. Aunque la pierna, el tic que tengo de estar movimiento continuamente la pierna se ha incrementado. Ahora la muevo más, mucho más que antes, y si de normal es sólo la pierna derecha, ahora comienza también la izquierda que la comienzo a mover cuando la derecha no la puedo mover.

Se me ha quitado el nudo en el estómago cuando como, ya no tengo esa sensación de nerviosismo, de angustia que tenía cuando comencé con el antidepresivo. También he de decir que ahora tomo menos café, sólo el primero de la mañana y el resto descafeinado, alguno de máquina (Dolce Gusto) cuando estoy en el trabajo. No he tomado hasta ahora nada de alcohol, y creo que eso ayuda a no intervenir en los efectos secundarios.

Día 11 Sábado

Hora de toma 11:30~
Hoy nos hemos levantado a las 11 de la mañana. Me he despertado a las 8:47 pero he vuelto a la cama a dormir. He abrazado a Nic y he caído nuevamente en el sueño. Aunque me ha despertado el hambre he podido conciliar otro rato el sueño y dormir unos minutos más.

Ya el hambre se me había pasado y he podido bajar a por el pan y dar una vuelta rápida a las perritas. Hemos desayunado tranquilamente.

Me siento más hablador, con las ganas de decirle a Nic todo lo que me. Pasa por la cabeza, sin filtro. Normalmente me pienso las cosas que le voy a contar, como lo voy a decir, quizá hasta seleccionando las palabras. Hoy no, hoy quiero que todo fluya, contarle todo, los detalles más insignificantes, aunque no tengan nada constructivo, ni que aporten valor. Simplemente hablar, comunicarme con ella, que haya retro-limentación.

Día 15 Jueves

Hora de toma 11:30
Cada día pienso menos en el sexo. No me pasa por la cabeza, no se me antoja, no me apetece. Se me olvida, o no me acuerdo como dice Nic. Antes solía ver al menos una vez a las semanas algo de porno, páginas web. Ahora ya no se quiere me pasa por la cabeza, no estoy pensando en ello y si pienso en ello puedo dejar de pensar, no es algo que se vaya acumulando, no se acumula ese deseo.

Día 20 Martes

Hora de toma: 10:00
Llevo ya estos 20 días con el antidepresivo y sin tomar alcohol, ni una cerveza ni nada. Me siento bien, me gusta, no estoy pensando todo el tiempo en ello, ni me ha costado. Es llegar a una terraza y pedir un acuarius de limón o un café con leche. Es sencillo, no echo de menos el sabor ni nada. Ni siquiera el otro día cuando llegué tan cansado, el sábado a casa con dolor de cabeza, sin ganas de hablar y sólo con ganas de no pensar. En otras ocasiones hubiera tomado algo, una copa, dos copas, tres copas de vino, un mezcal, o algo, pero esta vez no fue necesario. Me fui a dormir enseguida, un rato de tv y luego a dormir. Duermo bien, tampoco puedo decir que noto un cambio radical, de todas maneras tampoco bebía demasiado. Sólo ha sido quitar ese alcohol que pedía por pedir, por no tomar bebidas azucaradas, por evitar la coca-cola, pero ahora con el acuarius, me va bien.

Día 22 Jueves

Hora de toma: 9:40
Ayer Nic me dijo por la noche que tenemos que hace algo en el tema del sexo. Hace 13 días fue nuestra última relación sexual, lo cual para nosotros es muchísimo, un o dos por semana era lo normal, a mi hubiera gustado, antes de comenzar con el antidepresivo, hasta 3 veces. Pero es que ahora ni me pasa por la cabeza, no lo pienso, y si lo pienso no me interesa, he perdido el interés por completo.

Día 24 Sábado

Hora de toma 10:00
Sigo sin probar una gota de alcohol, me siento bien, me gusta ya ni siquiera me acuerdo, no es algo que tenga en mente.
Hoy también después de 15 días hemos vuelto a tener sexo, ha sido intenso para los dos. Después de tanto tiempo lo he disfrutado.

¿Debería o no comenzar a tomar un antidepresivo?

Comenzaba a deprimirme que decidí hacer una lista, de lo que sucedería si comenzara a tomar un antidepresivo, en este caso Escitalopram.

Cuando identificas que estás deprimido sabes que tienes que hacer algo, cambiar algo. Modificar algo en tu conducta, en tus hábitos, en tu alimentación, en tu horario. Yo lo he estado intentando durante unos días, pero sin que el estado de ánimo mejorara.

Tenía esa energía para hacer actividades: Salía a caminar con las chicas, no deje de ir a trabajar, comía a mis horas, incluso seguía entrenando sin faltar un solo día. Pero algo no iba bien, no disfrutaba hacerlo, no tenía ninguna motivación, solía preguntarme ¿Para que hago esto? ¿Porqué lo hago?

Simplemente lo hacía porque era mi rutina.

Comenzaba también a estar un poco irritable, poco hablador, no me interesaba ni pensaba en sexo. No quería hablar con nadie, tenía una ansiedad por pensar en no estar haciendo lo que debería hacer. Si iba a entrenar, pensaba que debería estar en casa ordenando y limpiando un poco. Si me quedaba en casa y limpiaba, me culpaba por no haber entrenado ese día. No estaba cerca de Nic, dejamos prácticamente de tocarnos, de besarnos, de abrazarnos.

El año pasado ya había ido a la médica de cabecera a hablar del tema (cuando me sentía vacío, esa sensación tan horrible), pero me decía que era algo normal, que era estacional, que hasta que no pasaran 2 semanas, no se podía considerar depresión.

No quería la baja ni mucho menos. Simplemente quería, quizá que me escucharan, quizá que me dieran un aliciente, que me mostraran el camino a la recuperación. No me recetó ningún medicamento, fue sólo una charla. Me dijo que hiciera ejercicio que con los días mejoraría. Esa vez dio resultado, a los días mejoré y no fue necesario tomar nada.

Esta vez no fue así, no fui a su consulta. Lo comenté con Nic, le pregunté que como me veía, le dije también como me sentía, que era lo que pasaba por mi cabeza. Solía minimizar la gravedad de la situación, de que yo no podía alcanzar por mucho los niveles de depresión que ella puede sentir, que lo mío no era para tanto, que con cambiar las actividades podía salir de este agujero. Pero no era así, los días pasaban y me sentía más infeliz, pocas cosas tenía sentido, había perdido esa alegría, sonreía menos y prácticamente si no tenía, no quería salir de casa.

Nic insistió un poco sobre la idea de tomar, yo también pensaba en tomar un antidepresivo. Escitalopram, ya que al no haber ido al médico, no tenía ninguna receta (cosa que no recomiendo, siempre digo de ir al médico y aquí estoy yo auto-medicándome). Así que decidí hacer una lista, de lo que sucedería si tomara un antidepresivo (Escitalopram).

¿Porque creo que estoy deprimido?

  • No tengo, no siento motivación alguna por las cosas que hago.
  • Me cuesta mucho levantarme, cuando antes tenía ganas de que fuera el día siguiente para empezar a hacer mis cosas.
  • Tengo mucha ansiedad, me adentro en mis pensamientos, y hablo poco.
  • No tengo ganas de ver a nadie, ni estar con nadie en mi tiempo libre.
  • Llega el fin de semana y no tengo motivación alguna para hacer algo distinto.
  • Porque hablo cada vez menos con Nic, me da igual si la veo o no. La echo de menos cada vez menos.
  • Me cuesta concentrarme cuando leo, o tengo que poner atención a algo. No demasiado, hay momentos o días en los que pasa más.
  • El trabajo bien, de momento no ha afectado, mis actividades en general también bien. Crossfit y salir a correr. La comida bien, estoy comiendo correctamente. me despierto algunas noches, me cuesta volver a conciliar el sueño y me tengo que ir a la otra habitación a leer, pasada una hora me vuelvo a dormir.
  • Es como ansiedad, a veces pienso cosas del trabajo, otras veces nada, simplemente me despierto, como si ya hubiera amanecido, porque me encuentro descansado. Pero debo seguir durmiendo.
Debería o no tomar un antidepresivo
Debería o no tomar un antidepresivo

¿Debería o no debería comenzar a tomar un antidepresivo (Escitalopram)?

Por que NO debería:

  • No me gusta el hecho de tomar un antidepresivo, por el simple hecho de sentirme un poco mal.
  • Se me hace demasiado, una solución demasiado drástica y sobre-dimensionada para lo que estoy viviendo.
  • No me lo ha recetado ningún médico. Es automedicación. No estoy seguro que sea para mi, ni para resolver mi problema.
  • Vendrán los efectos secundarios, baja libido, me daría igual si voy o no a correr.
  • El médico difícilmente me recetaría así como así antidepresivos.

Por qué SI debería:

  • Comenzaría por 5mg. Y con eso debería tener.
  • Podría poner desde un inicio una fecha límite.
  • Me ayudará a ver las cosas de distinta manera, a pasar esta temporada.
  • Evitará a que vaya a peor, que sea más profunda esta depresión (si puede llamarse así).

Está claro no tienen el mismo peso cada una de los motivos por los cuales debería o no tomarlos. Pero es para aclararme, para tener las ideas y quizá para convencerme si no estaba convencido. Si ya había probado cambiar mis hábitos y no había servido de nada, podía probar tomar antidepresivo (Escitalopram)

Es así, sigo sin estar seguro de hacerlo. Lo tendré que hablar con Nic.