Cualidades del cuidador

Cualidades del cuidador de una persona con Trastorno Bipolar

Son los aspectos psicológicos y sociales del cuidador. Las bases y herramientas que tiene para hacer frente a esta gran responsabilidad.

Algunas personas puede que tengan más probabilidades de llevar un proceso de cuidados de manera más eficiente, saludable o psicológicamente más estable y manejable.

Sexo, estado civil y edad

Generalmente como cuidadores solemos ver a mujeres: Esposas, Madres, Hijas, Hermanas. Según estudios del IMSERSO del 2002 por cada hombre cuidador hay 4 mujeres.

Quizá por el rol que desde siempre han desempeñado en la sociedad, porque los hombres hemos dejado en sus manos o porque ellas lo han aceptado con el corazón abierto.

Para los cuidadores que estén casados el afrontar el proceso de cuidados de otra persona el cónyuge puede ser una fuente de apoyo, de deshago, una segunda opinión, la motivación y la fuerza necesaria para esos momentos difíciles.

Las personas solteras tendrán que buscar algo de cobijo en amigos y familiares que sirvan de punto de apoyo emocional.

La edad también juega un valor determinante la experiencia, que le va a permitir estar en la mejor situación para desempeñar esa labor. No es lo mismo ser cuidador a los 30 años que a la edad de 70.

Cualidades del cuidador
Cualidades del cuidador

Estado de salud

Otra cualidad del cuidador es su estado de salud. Estar sano significa no tener la mente en sus propios dolores ni sus necesidades médicas. Aún así, el estrés, las exigencias físicas, cambios en los hábitos pueden generar dolencias que van desde:

Dolores musculares, por los esfuerzos físicos.

El cuidar de alguien más puede generar en el cuidador problemas cardiovasculares, gastrointestinales por los esfuerzos y alteración de los hábitos, sobre todo en episodios  de manía o depresión.

La impotencia, la rabia, el descuido de los hábitos saludables que se van acumulando a lo largo de los años y con cada episodio, por ello es necesario tener espacio y medios de deshago emocional, así como actividades físicas.

Sistema inmunológico

Una persona sobrecargada de estrés, con malos hábitos alimenticios, preocupaciones constantes, que no hace ejercicio y no tiene esa posibilidad de desahogarse tenderá a somatizar la carga emocional y lo más seguro es que sus defensas bajen y constantemente se encuentre enferma.

Nivel de inteligencia emocional

La inteligencia emocional hace referencia a cómo manejamos las situaciones sociales a las que nos enfrentamos día a día. Ese manejo se lleva a través de 5 habilidades:

Conocimiento de nuestras propias emociones

El saber que emoción pasa por tu cabeza, que sentimiento tienes respecto a lo sucedido, te permite canalizar, buscar ayuda y superarlo más fácilmente. No es lo mismo decir, “me cabrea…“, a “la actitud que tomaste ayer respecto a …. ha hecho sentirme despreciado porque…

Capacidad de controlar esas emociones

La capacidad para enfadarse con la persona adecuada, en la intensidad justa, en el momento oportuno, con el propósito correcto y en el modo adecuado no es tan fácil. Hay quien por nimiedades pierde la cabeza y explota y a quien se le cargan muchas responsabilidades y por miedo no dice nada, ambos casos llegan a perjudicar a esa persona. Es importante controlar esa emoción, pero nunca, nunca, reprimirla y quedárnosla para nosotros mismos.

Capacidad de motivarse a uno mismo

Es una habilidad que nos permite premiarnos, ponernos un reto, decidirnos por nosotros mismos. Sin que nadie más tenga que intervenir para “animarnos” a hacer algo. Si una persona tiene esta habilidad pocas situaciones en la vida le impedirán no levantarse ante un fracaso.

En ocasiones la gratificación no es inmediata, y entre más maduros y equilibrados estemos y seamos, podemos tener esa paciencia para esperar al momento en el cual premiarnos a nosotros mismos por ese trabajo hecho.

Reconocer las emociones ajenas

Se le conoce como empatía, esa capacidad para sintonizar, para sentir, percibir lo que la otra persona siente en determinados momentos. Si logramos empatizar con el afectado seremos más efectivos, más asertivos en nuestras palabras y claros con lo que queremos lograr.

Saber cuando es el momento de tocar ciertos temas, de influir en su comportamiento para que haga aquello que la hace mejorar y se aleje de aquello que la enferma más.

Control de las relaciones

Conocer la red de apoyo emocional a las que como cuidador tenemos acceso o con las que podríamos contar en cada caso, nos permitirá descargar y en ocasiones compartir la gran responsabilidad que se llega a tener.

Saber que en un episodio podemos llamar o solicitar ayuda a otro familiar, a un amigo que conoce la situación y que estará a nuestro lado incondicionalmente en esos momentos nos da un gran alivio.

Habrá quien esté físicamente con nosotros, nos haga el relevo en el cuidado para tomarnos un respiro, para hacer nuestras actividades. Otras personas cercanas podrán escucharnos, servir como paño de lágrimas, darnos ánimos, darnos otro punto de vista distinto de cómo lo vemos nosotros. Esto es algo que debemos saber y poder utilizar en esos momentos difíciles.

 Nivel cultural

Entre más alto sea el nivel cultural del cuidador le facilitará 2 cosas:

Comunicarse mejor con los profesionales de la salud (psicólogo, psiquiatra, enfermeras), tanto para dar la información que necesitan como para recibirla, entenderla y procesarla.

Comprender mejor la enfermedad. Es indispensable que el cuidador se “empape” de información relacionada con el Trastorno Bipolar. Leyendo libros especializados, en blogs, en cursos de psicoeducación, a través de otras historias. En este, cómo en muchos otros casos la información es poder.

Condiciones laborales del cuidador

Sumemos que a la tarea de cuidar se suma la responsabilidad de trabajar. Con sus repercusiones como el estrés o absentismo.

En ocasiones puntuales puede incidir en un absentismo laboral por la necesidad de cuidar. Por lo tanto es recomendable ser totalmente claro con la empresa, para evitar que sea un problema y que pueda existir un buen equilibrio entre el empleado-cuidador y la empresa.

Podemos decir algo positivo, es que permite al cuidador salir de casa, olvidar un poco esa responsabilidad, mantener la cabeza ocupada porque  cambiar de ambiente es bueno

Debemos evitar en la medida de lo posible la ansiedad de dejar solo al cuidador. La angustia por lo que le podría pasar o podría hacer si no estamos vigilándose. Tratar las fobias y depresión que puedan afectar el estar físicamente distante.

Para el cuidador que no trabaja, un buen hábito consistiría en estar fuera de casa 2 horas 2 veces por semana y tener algún fin de semana de ocio. Para buscar el mismo efecto, desconectar de la tarea de cuidar.

Creencias y valores

El estar a lado de una persona que puede enfermar cíclicamente, ¿de donde sacamos fuerzas?, ¿quien nos ayuda?  Hay quien se refugia en la fe, en Dios, en sus creencias religiosas. También en sus valores, lealtad, fidelidad, agradecimiento, compromiso, dan esas fuerzas para estar ahí en los momentos más difíciles.

Relación ideal paciente -cuidador

Una relación sana requiere que previamente hubiera vínculos de respeto y cariño. Si ha habido una relación hostil es preferible que otra persona sea el cuidador principal.

Es imprescindible que ambos hayan asimilado toda la información referente al Trastorno Bipolar, haber hecho psicoeducación y periódicamente leer novedades sobre el tema.

En una depresión a veces vale con abrazar, acariciar y estar ahí. El silencio puede ser un gran aliado.

Recuerda que no estás solo. Busca ayuda, familiares, amigos que están ahí para esos momentos.

Investiga si hay algún ayuda social en la que seas sujeto de pedir.

Toma las cosas con calma. Cuando sientas que pierdes los estribos, quédate a solas, cierra los ojos, inspira y expira el aire lo más lento que puedas.

Cuidate. Come bien, haz ejercicio, ten tiempo para ti.

Aprende a reconocer tus emociones y las de los demás. Preguntate: ¿cómo me siento? ¿esto que es lo que me hace sentir?

Aprende a separar la vida laboral y familiar. Cuando estés en el trabajo, no pienses ni te preocupes por lo que hay en casa. Cuando estés en casa no pienses continuamente en el trabajo.

Hay momentos en los que por mucho que pienses en hacer algo, físicamente no es posible, y no ganas, ni resuelves nada el estar pensando en ello.

Manual del Cuidador de una persona con Trastorno Bipolar