Manual del Cuidador – 1.2 Adaptación

Asumiendo el rol de Cuidador

En esta etapa ya has asumido que tu vida ha cambiado, que has dejado de ser sólo tu. Sabes que parte de tu tiempo lo destinarás a cuando tu pareja (o familiar) enferme o esté pasando por un episodio (lo utilizaré indistintamente).

Ahora debes lograr que la persona enferma realice determinadas acciones para su recuperación, incluso en contra de su voluntad debido a su estado.

Debes ya identificar tus emociones y ser capaz de comunicarte adecuadamente con los involucrados.

Es absolutamente imprescindible que distribuyas tu tiempo de manera adecuada. Que identifiques cuando es tiempo de cuidar y cuando es tiempo para ti. Sólo así evitarás “quemarte” enseguida.

No te olvides de los placeres de la vida, date el lujo de tener tiempo para ti, darte caprichos, probar cosas nuevas, hacer nuevas actividades, conocer o hablar con otras personas.

No confundas el esfuerzo con la esclavitud.

Ideas que tengo sobre pequeños placeres

  • Date un baño relajante
  • Date (o que te den) un masaje
  • Pon los pies a remojo
  • Acaricia y juega con tu mascota
  • Haz meditación
  • Sal a hacer ejercicio (nadar, correr, gimnasio)
  • Prepárate algo muy rico de comer
  • Lee un buen libro
  • Tómate una rica taza de café o una infusión
  • Escucha música relajante
  • Toma el sol
  • Da un paseo
  • Haz manualidades
  • Haz pasatiempos
  • Escribe un diario
  • Ve documentales, películas y/o series

Cómo ves no necesitas grandes cantidades de dinero, ni viajar a un lugar paradisíaco, ni 30 días de vacaciones. El regocijo lo encuentras donde tu decides que este.

Aprovecha tu tiempo

Aprende a decir NO a las personas que te piden favores
  • ¿Quien te pide el favor lo hace de forma continuada o es una petición aislada?
  • ¿Quien te lo pide lo podría hacer por si mismo o lo hace para su propia conveniencia o beneficio?
  • No estás obligada/o a dar explicaciones cuando respondes que NO.
  • Simplemente di NO cuando quieras decir NO.
  • Puedes practicar decir NO con personas menos cercanas.
Planifica – Organiza

Intenta (entre tú y tu pareja o familiar) en todo momento ser práctico y precavido.

  • Lleva siempre un par de dosis en el bolso
  • Ten a mano el teléfono del psiquiatra y emergencias
  • Llevar una tarjeta o una pulsera con Avisar A, la medicación que toma y alergias.
  • Llevar un diario. Registro de los síntomas, detonantes, horas de sueño, efectos secundarios, pródromos, actividades para estar bien, tomas (dosis, medicación y olvidos), lo que hay que comentar al psiquiatra.
  • Prepara las dosis en pastilleros, permitirá recordar o saber si ha habido algún olvido.
  • Apunta en la nevera o en el móvil las próximas citas con el psiquiatra o el psicólogo.
  • Escribe una rutina diaria, hecha entre ambos, que sirva como guía para cuando se sienta perdido o sin saber que hacer. Hora de despertarse, aseo, desayuno, medicación, siesta, paseo, entretenimientos o actividades, ocio, hora de dormir. En un hospital psiquiátrico son muy estrictos con la rutina, lo mismo debemos intentar en casa, hacer de las actividades rutinarias un hábito.
Escribo las cosas no para recordar sino para que no se me olviden.
Ordena tus prioridades

Cuando tenemos alguien a nuestro cuidado, es difícil tener la casa impoluta y perfectamente ordenada. Salir por la noche y regresar hasta las tantas todos los fines de semana. Preparar platillos de autor todos los días en casa. Cada uno decidirá sus prioridades, es importante identificarlas y tenerlas por escrito.

Concéntrate en lo que haces

Cuántas veces estamos haciendo una cosa, pero nuestra mente está muy lejos de ahí. Os habéis preguntado alguna vez ¿Me he tomado la medicación? ¿He apagado la estufa, la luz, cerrado con llave? Cuando no prestas atención a lo que haces la mente pasa de largo y no queda registrado en nuestros recuerdos. Quizá al leer esto estés pensado en otras cosas y tengas que releer porque has perdido el hilo.

  • Practica yoga. Yo lo hago y sin duda es una actividad que me ha permitido estar más presente en las cosas que hago. Escuchar a mi cuerpo, relajarme. Respirar profundamente recostado en la cama me permite repasar mi cuerpo, dejar de pensar y evitar que los pensamientos se apoderen de mí cuando les apetezca.

Cierra los ojos y mientras respiras profunda y lentamente escucha todos los sonidos que llegan a tus oídos, expulsa el aire lo más lentamente que puedas.

Respira nuevamente y capta los olores que te llegan, expulsa el aire.

Respira y siente como el aire va llenando tus pulmones, luego espira

Si has podido vaciar tu mente de otros pensamientos ¡Enhorabuena!, sino, pruébalo más tarde o mañana. Tanto si lo has logrado como si no. Ya verás como mejoras con la práctica.

No sientas vergüenza en pedir ayuda

Sea que te sientas sobrepasada/o por esta gran responsabilidad o no:

  • Acércate a una asociación de personas con Trastorno Bipolar te beneficiará más de lo que te imaginas. No serás la primera, ni la última persona.
  • Lleva a tu pareja (o familiar) a urgencias o llama a una ambulancia. Cuando sientas que las cosas se salgan de control, cuando no sepas que hacer en un episodio. Muchos suicidios se evitarían si actuase a tiempo.
  • Llama a la policía. Si sientes que tu integridad física se ve amenazada. En un episodio de manía grave el enfermo se puede poner muy violento, sus acciones pueden ir a más, pero al estar solos en casa, podría llegar a ser peligroso.

Que NO ES cuidar a un enfermo

Cuidar a un enfermo no es un sacrificio

Cuidar a un enfermo no es una esclavitud

 

Manual del Cuidador de una persona con Trastorno Bipolar