Manual del Cuidador – 1.3.1 Despedida – Duelo

Despedida  – Duelo

Preparándote para el final

La esperanza de vida restante de personas con Trastorno Bipolar entre 25 y 45 años disminuye entre 8 y 12 años según un estudio de Kessing, Lars Vedel; Vradi, Eleni; Andersen, Per Kragh.

El deterioro puede ser paulatino o bien súbito a causa de un suicidio. Puede ser duro para el cuidador, pero puede paliar un poco el dolor si hemos afrontado todas las etapas anteriores con coherencia atendiendo no sólo al paciente sino a nosotros mismos como cuidadores.

Debemos estar atentos a nuestra intuición, la que nos puede dar un  aviso. Es especialmente importante hablar de la muerte y del futuro en periodos de eutimia, eso nos permitirá visualizarnos y acercarnos a ese momento, así como saber lo que el otro piensa.

Puede que sea especialmente doloroso, pero quizá llegue una sensación de paz, de amor, de trascendencia, todo dependerá como se haya desarrollado la relación con el paciente y mantengamos limpia nuestra conciencia.

Ejercicio ¿dónde está ese bebe?

Busca una foto tuya de bebé de meses. Observa los detalles, rostro, expresión. Puede decir ¿Dónde esta ese bebé? Puedes decir que eres tú, y tienes algo de razón. Pero ¿puedes abrazar a ese bebé, acariciarlo, besarlo? No, sencillamente por que no existe. Tú eres parte de esa evolución, eres la transformación de ese bebé en adulto.

Todos cambiamos, evolucionamos, nos transformamos y en ese transcurso vamos dejando y perdiendo algo nuestro, algo de los demás. Cuando aprendemos a soltar maduramos. Si no afrontamos y experimentamos ese duelo de forma sana, podemos como cuidadores,  sufrir consecuencias tanto emocionales como físicas.

El duelo del cuidador es muy especial por la relación estrecha, constante y continuada con el afectado con Trastorno Bipolar y la relación de vacío puede llegar a ser muy grande. Si hemos sido íntegros durante todo este viaje llegado este momento estaremos más serenos.

En algunas ocasiones nos enfrentaremos a un duelo anticipado, un susto muy grave, una pérdida de la esperanza, una sensación de impotencia. Pero nunca nos prepararán los suficiente para la muerte, que siempre sorprende.

Los ritos que acostumbramos después del deceso constituyen una despedida a nuestro ser querido. Como cuidador intenta vivirlos, pueden ser útiles y reconfortantes, aunque llegan a ser agotadores. Nos volvemos los afectados y como en relato del cielo y el infierno, es el momento de que alguien cuide de nosotros, nos consuele y sirva de paño de lágrimas.

Es probable que en los días y meses posteriores pienses constantemente en esa persona y el llanto sea frecuente. Surgirán sentimientos de rabia, ¿por qué a muerto si hemos hecho esto y el otro?, de culpa ¿ y si no hubiese hecho/dicho esto o el otro? Los síntomas irán disminuyendo. El primer año suele ser el más duro.

Despedida - Duelo
Recomendaciones para afrontar el duelo

Recomendaciones para el duelo

Tómate el tiempo necesario para vivir el dolor

Cada persona tiene su propio ritmo, algunos lo asimilarán más rápido,  otros tardarán más. No podemos pasar de esto como si nada hubiese sucedido, no es posible volver a la normalidad porque ahora la rutina, el día a día serán distintos.

Cuida tu salud

Descansa, come saludablemente y ve encontrando tu propia rutina.

No seas tan duro, ni exigente contigo mismo

Durante algún tiempo tu mente se ralentizará, tu estado de ánimo bajará, estarás menos concentrado en lo que haces, sencillamente porque por la cabeza te pasarán muchos pensamientos. Sé tolerante y paciente contigo mismo.

Permite mostrar señales de dolor

Debes llorar, desahogarte. Esas lágrimas cicatrizarán las heridas y sólo así se curará el dolor. Siempre hay un punto en el que si traspasamos, nos quejaremos, nos lamentaremos y si nos quedamos ahí no podremos superarlo.

Permite que otros estén contigo

Evita aislarte. Habla de lo que piensas, relaciónate, queda a tomar café con amigos y familiares. Te servirán de terapia.

Piensa en los demás

Es quizá el momento de centrarse, de retomar las relaciones con el resto de la familia. Si era nuestra pareja, en los hijos, en los padres. Probablemente la relación dejo de ser tan cercana con la tarea de cuidar al enfermo. Es tiempo que nuestro ego se recupere, que nos ocupemos ahora de algo más con alguien más.

Recuerda a esa persona como era, con sus defectos y virtudes

Aceptemos que esa persona tuvo actos tanto buenos como malos, acciones que nos causaron dolor y felicidad. Lo políticamente correcto nos lleva a decir que era “la persona más buena que conocía”, “la más intrépida”, pero si podemos ser más objetivos y evitamos idealizar “santificar” al ausente enfrentaremos mejor el duelo.

No valemos menos por el hecho de que esa persona no esté en este mundo.

Manual del Cuidador de una persona con Trastorno Bipolar